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miércoles, 26 de marzo de 2014

Kalenya Ntaiya

Kakenya Ntaiya se negó a aceptar la continua opresión de las mujeres en su pueblo Maasai - por lo que construyó una escuela que está cambiando las expectativas de género en su comunidad.


¿Por qué usted debe escuchar

Kakenya Ntaiya estaba dispuesto a seguir el camino tradicional de las niñas nacidas en el pequeño pueblo de Enoosaen, Kenia. Comprometido a la edad de 5, ella iba a participar en una ceremonia de la circuncisión femenina como un joven adolescente y luego se casó. Pero ella tenía un plan diferente. En primer lugar, se negoció con su padre y de buena gana acepta ser circuncidado - sólo si se le permitiría terminar la escuela secundaria. Más tarde, cuando fue aceptado en la Universidad de las Mujeres Randolph-Macon en Viriginia, negoció con sus ancianos del pueblo para hacer lo que ninguna chica había hecho nunca: dejar su pueblo para ir a la universidad en los Estados Unidos.
Ella no dejó para siempre, sin embargo. Profundamente orgullosa de su herencia y de su comunidad, Ntaiya regresó al pueblo después de la escuela y trabajó con sus mayores para establecer una escuela para chicas allí.  El Centro para la Excelencia Kakenya  se estableció en 2009 con 32 estudiantes. Un internado grado de primaria para niñas, el plan de estudios se centra en lo académico, liderazgo y empoderamiento de las mujeres, junto con la conservación y preparación para la vida cultural. Mientras que las familias que pueden pagar la matrícula hacen, Ntaiya también trabaja con los donantes para proporcionar becas a los demás.
Además de su trabajo con la escuela, Ntaiya es también un explorador emergente de National Geographic. 

Lo que otros dicen

"Para miles de familias en Kenia, siete vacas son más valiosos que el futuro de una niña ... Ahora, un edificio se levanta en una aldea remota que podría cambiarlo todo:. Primera y única escuela primaria de la región para las niñas Su creación un acto de pura voluntad, tenaz persistencia y optimismo inexplicable por parte de Kakenya Ntaiya "-. National Geographic


"Mi padre no es el único padre que tengo. Todo el que es de la edad de mi padre en la comunidad es mi padre, por defecto, y dictar lo que mi futuro es, "ella explica. "Cuando los hombres se enteraron de que una mujer había tenido la oportunidad de ir a la escuela, dijeron," Esto debería haber ido a un muchacho. No podemos hacer esto. '"

Ntaiya tiene un gran respeto por su cultura Maasai - ella abre su charla diciendo: "¿Sabes qué es genial? Yo soy uno de ellos "Para escuchar cómo ella usó las tradiciones de su cultura para llegar a los hombres de su aldea para apoyar su educación y cómo -. Sobre la vuelta a la aldea después de la escuela de posgrado - ella fue capaz de obtener su apoyo para la fundación de una escuela para las niñas,escuchar a esta poderosa charla .

Como ella dice, "me enteré de que la ceremonia que pasé se llama la mutilación genital femenina. Me enteré de que estaba en contra de la ley en Kenia. Me enteré de que yo no tenía para el comercio parte de mi cuerpo para conseguir una educación ... Mientras hablamos ahora, nunca serán mutilados 125 niñas. 125 niñas no se casaron a los 12 años de edad. 125 niñas están creando y el logro de sus sueños. "

Además de su trabajo con el Centro para la Excelencia Kakenya , Ntaiya es un explorador emergente con National Geographic . Aquí, un video que hizo para explicar más sobre su motivación en la fundación de su escuela para niñas.

"Cuando empecé a aprender acerca de las cosas que estaba en la escuela, lo que realmente me enseñó que esto no debería estar sucediendo a las jóvenes. Estas chicas necesitaban un lugar donde pudieran ser nutridos y un lugar donde se les podría decir que el matrimonio no es el final ", explica Ntaiya. "Tengo una chica en mi escuela en este momento - que tienen sueños de querer ser los pilotos, que quieren ser médicos.Ellos quieren explorar el mundo ".
Aquí, un ensayo Ntaiya escribió a su regreso a Enoosaen, Kenia, para visitar a su familia en el año 2008:
"Yo estaba tan feliz de estar en casa después de una ausencia de dos años, pero mi sentido de la relajación fue reemplazado casi inmediatamente por una sensación de desesperación. Las necesidades de la comunidad son claramente abrumadora, la falta de necesidades básicas como agua, energía, caminos adecuados, instalaciones educativas adecuadas, las instalaciones de atención de salud-estas son las primeras cosas que notas como usted cerca de mi pueblo.  Mientras conducía a casa en un polvoriento camino, yo no podía dejar de preguntarse cómo es fuerte mi pueblo son y cómo he llegado a ser mimado que vive en Estados Unidos. ¿Por qué incluso se quejan de que había polvo en mi hijo de nueve meses de edad que estaba divirtiendo viendo la carretera? " Lea la revista completa entrada »
Aquí, entrada de diario de Ntaiya, escrito después del evento innovador para el Centro Kakenya a la Excelencia en 2008:
"Yo estaba muy emocionado, pero también nervioso. No estaba seguro de si la comunidad la participación en grandes números para el evento o si los únicos asistentes serían de apoyar grupos grupo-Empiris de las mujeres, el Centro para Kakenya Comité de Excelencia y mis amigos de Vital Voices.
En preparación para el evento, las mujeres de la aldea pasaron toda la noche cocinando: un toro fue sacrificado y junto con todos los otros alimentos maravillosos que tenemos en Kenia. Un equipo de filmación de América era ocupada secuencias de tiro y otros invitados comenzaban a llegar, viajando en carreteras en mal estado durante cuatro horas para llegar a Enoosaen. Me sentí verdaderamente bendecidos de tener un grupo de seguidores y amigos tales. "¿Por qué preocuparse por los que no quieren venir?" Me consolé.
Como habrás adivinado, la asistencia fue increíble. " Leer la revista completa entrada »
En el año 2010, esto es lo Ntaiya escribió mientras la recaudación de dinero para un dormitorio de la escuela:
"Recuerdo que mi propia primera experiencia como alumno interno en cuando las puertas de la educación se abrieron para mí los catorce años. Por primera vez, yo tenía mi propia cama con colchón, sábanas y una manta. Incluso tuve mi propia toalla! Como es el caso de nuestras chicas, que siempre había compartido la cama con mis hermanas y utilizado una piel de vaca como un colchón. Compartimos la manta y nunca tuvimos sábanas. Por lo tanto, yo estaba completamente emocionado de tener mi propia pequeña cama y las sábanas y toallas. Usted puede imaginar que nuestras chicas serán igual que felices de tener sus propias pertenencias también! " Lea la revista completa entrada »
Y aquí está lo que escribió después de recibir una donación para ayudar a terminar la residencia en 2010:
"Cuando recibí la llamada de Aarón que 'Kakenya' había ganado un premio, no me lo podía creer. Me quedé de piedra sin palabras. Cuando él llegó a decirme que el premio le llegó con $ 25.000 que Vital Voices iba a donar a la escuela, me llené de alegría. El dinero tendría un gran impacto en nuestras niñas.
Habíamos comenzado la construcción de la residencia, pero estábamos 40.000 dólares a corto, y la Fase 1 debe ser completada por la primera semana de enero.Si la construcción no se terminó, me preocupaba que tendríamos que elegir entre no admitiendo el siguiente grupo de niñas y admitirlos sin vivienda. Tan malo sería tener que enviar a las 63 niñas que actualmente la casa en un salón de clases-la no utilizada que necesitamos para los nuevos estudiantes en enero y de nuevo a sus hogares al final de cada día. Queremos dejar de ser un internado en un ambiente refugio seguro. La mayoría de las niñas tendrían que caminar largas distancias hasta 5 millas por cada tramo-y serían sometidos a los peligros de los depredadores animales y humanos, y por las 63 niñas, la necesidad de desplazarse fuera de la escuela se desmoralizar a ellos. A pesar de que han estado durmiendo dos en una cama, que han sido felices, las niñas seguras de sí mismas con una creciente sensación de excelencia académica y una mayor autoestima. Caminar requeriría largas tareas de la casa y disminuido mucho tiempo para hacer la tarea, junto con la pérdida completa de las actividades extraescolares en la que nuestra escuela se enorgullece.
El premio ha renovado la esperanza. "  Leer esta revista completa entrada »


martes, 3 de diciembre de 2013

Primera reagrupación familiar por peligro de ablación

Primera reagrupación familiar en España por riesgo de ablación

I.B. juega con su hija Asa en un parque pocas semanas después de salvarla de la ablación. | Sergio González Valero
I.B. juega con su hija Asa en un parque pocas semanas después de salvarla de la ablación. | Sergio González Valero
Asa columpia sus nueve añitos en el parque sin saber que tiene a salvo su placer futuro, que papá la acaba de rescatar de una tortura de cuchillas a oscuras y que su nombre servirá para nombrar la historia de otras niñas sin columpio. Porque Asa es el primer caso de reagrupación familiar por riesgo de ablación, la primera vez que España autoriza la reunificación de una familia inmigrante ante la inminencia de una mutilación genital en su país de origen.
Y es que, esta vez, la vida llegó a tiempo: el padre voló a Guinea a por la niña y logró el visado para traerla un día antes de la fecha fijada para el tormento.
Ésta es la historia de I. B. y de Asa, la peripecia de un africano, hombre y musulmán, contra la violencia machista que roba a las mujeres el placer para siempre, encarnada esa guillotina atávica en la inocencia de su propia hija. Y es el desvelo de dos abogadas de la Fundación La Merced Migraciones que agitaron el mundo, de médicos y de ONG de España y de Guinea Conakry que estuvieron al quite y de funcionarios del Ministerio de Trabajo e Inmigración que hurgaron en la ley para poner un sí donde antes otros colegas de ventanilla habían puesto un no.
"Se comprueba el cumplimiento de los requisitos (...) en los artículos 52 a 56 del Real Decreto 557/2011 de 20 de abril para la tramitación de residencia temporal inicial en virtud de Reagrupación Familiar", reza el papel de la Subdelegación del Gobierno en Toledo del 14 de mayo, el folio de la salvación de Asa. Porque entre esos cuatro artículos citados está el 54, el que habla de "circunstancias excepcionales acreditadas" para la reagrupación "en virtud del principio del interés superior del menor". Sin comillas: el riesgo de una ablación.
Ese acta es el final del calvario de I. B., un guineano de ojos que hablan y manos de emigración, esas huellas dactilares que deja una vida de tajo en las huellas dactilares.

Mujeres y hombres en lucha contra la ablación en África y Europa hablan de los retos para su erradicación

Hace ya más de 30 años que las primeras asociaciones contra la mutilación genital femenina rompieron el tabú del silencio sobre esta práctica en África y Europa y empezaron a luchar por su erradicación.
Hace ya más de 30 años que las primeras asociaciones contra la mutilación genital femenina rompieron el tabú del silencio sobre esta práctica en África y Europa y empezaron a luchar por su erradicación, objetivo al que la ONU se sumó con su primera declaración de condena de la ablación el pasado noviembre. Mujeres y hombres implicados en la lucha contra esta forma de violencia de género celebran los importantes logros alcanzados y formulan los retos que plantea esta lucha contracorriente.
En este tiempo, el movimiento contra la mutilación genital femenina (extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos) ha logrado cambios históricos: más de 8.000 comunidades africanas y 15 países de la región se han comprometido a abandonarla en los últimos tres años.  Tras estos logros está el trabajo de sensibilización y formación en cascada que realizan asociaciones como GAMCOTRAP en Gambia; la ONG Tostan, que trabaja en Gambia, Senegal y el Estado español; la Red Daphne, unión de entidades que trabajan en Europa por esta causa, y, en el Estado Español, Equis (Equip de Sensibilització contra la mutilació genital femenina), l’ Associació de Dones Immigrants Subsaharianes (ADDIS) en Catalunya y la Asociación de Mujeres Antimutilación  (AMMAM) de  Gambia, con sede en Catalunya.
Más de 8.000 comunidades africanas y En 2005, un equipo liderado por la antropóloga Adriana Kaplan del Grupo Interdisciplinar para la Prevención y el Estudio de las Prácticas Tradicionales Perjudiciales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) logró que el gobierno de Gambia levantara el veto establecido las campañas de sensibilización y se comprometiera a apoyar un plan para prevenir la ablación y promover un ritual de iniciación a la pubertad femenina que no implique mutilación.

Fatou Secka en el acto del día internacional contra la MGF en la Asociación Ali Bei de Barcelona. A la izquierda, el imán Cherif Sansidine - Fotógrafa: Bárbara Boyero
Fatou Secka en el acto del día internacional contra la MGF en la Asociación Ali Bei de Barcelona. A la izquierda, el imán Cherif Sansidine - Fotógrafa: Bárbara Boyero
En  Europa, gracias a la labor de asociaciones pioneras como GAMS (Grupo por la Abolición de las Mutilaciones Sexuales y otras prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de las mujeres y niñas)  en Francia (1982)  y Bélgica (1996), ha habido importantes avances como la promulgación de leyes contra la ablación en estados como Suecia, Francia o Bélgica, y la Comisión Europea está llevando a cabo una consulta que durará hasta el 30 de mayo para elaborar medidas para combatir esta forma de mutilación en territorio comunitario. Además, Francia y Bélgica han incluido entre sus prestaciones la operación de desinfibulación o reconstrucción del clítoris, tal como establece la Organización Mundial de la Salud.
En el Estado español, donde la ablación se persigue penalmente,  también se practica la reconstrucción: “El año 2.000 se decía que había 2.000 niñas en riesgo de ser mutiladas en Catalunya y ocho años después había 50 mujeres esperando para poder repararse el clítoris.” explica Bombo N’Dir, miembro de l’ADDIS Subsaharianes.
La clave, actuar desde la comunidad
Tras la detección  en 1993 de los primeros casos del Estado español en Catalunya, el  trabajo de Equis, codo a codo con asociaciones como Adis, fue clave para coordinar la acción del tejido social y comunitario de la comunidad subsahariana con la intervención institucional, que en algunos casos generó críticas:  después de que el Parlament aprobara en 2001  una resolución para la adopción de medidas contra la práctica de la mutilación genital femenina , el año 2004  el Observatorio de la UAB denunció al Síndic de Greuges (Defensor/a del Pueblo catalán) que los Mossos d’Esquadra imponían medidas que violaban los derechos fundamentales de las familias sospechosas de poder practicar la ablación en su país como la retirada del pasaporte, la revisión de los genitales cada seis meses a las niñas en riesgo hasta los 18 años y la prohibición de salir de Catalunya.
“Mientras haya mujeres que identifiquen la MGF con sus valores culturales, que no tengan
 la convicción de que es una vulneración del derecho a la salud 
y los derechos humanos no podremos hablar de erradicación”
Para Fatou Secka, gambiana residente en Catalunya y presidenta de Equis, el trabajo comunitario es básico: “Construimos una red de intervención en la que las mujeres que luchamos por nuestros derechos y contra la mutilación somos las mediadoras cuando hay casos. Si hay una alarma en una escuela porque la niña deja de asistir, un o una educadora social visita su domicilio y si ve algo raro lo pasa a servicios sociales y nos llaman. También se convocan a las redes de sanidad, el ambulatorio, o los Mossos”.
Sin embargo, puntualiza Secka, “una cosa es la intervención de asociaciones autónomas y otra la ley. ¿Hasta qué punto tenemos competencias? La ley establece medidas cautelares, pero te llaman a última hora para decirte ‘hay una niña que va a viajar’ y hay una confrontación entre intervenciones”.
El Imam Chefif Samsidine, involucrado en la lucha contra la ablación en África y Europa desde hace décadas, coincide en que “ir al aeropuerto a retener a una familia que va a viajar para que no se lleve a la niña puede generar problemas con la comunidad. Así que antes de que pase hablamos con la familia y buscamos estrategias, nuestra intervención la hacemos en entendimiento con todas las partes”.
Leonie Attimgli, secretaria de Equis; Fatou Secka, presidenta y el imán Cherif Sansidine - Fotógrafa: Bárbara Boyero
Leonie Attimgli, secretaria de Equis; Fatou Secka, presidenta y el imán Cherif Sansidine - Fotógrafa: Bárbara Boyero
Secka considera que la incidencia comunitaria ha sido clave para lograr herramientas eficaces como el Protocolo de Prevención de la Mutilación Genital Femenina de  la Generalitat de 2007,  que, según ella, “ha dado pautas de intervención con las familias. Antes los doctores tenían miedo de intervenir. Ahora, a las familias que viven presión [para intervenir a sus hijas] se les apoya dándoles un papel de los Mossos d’Esquadra en el que se dice que no pueden mutilar a la niña porque el padre o la madre pueden ser imputados por la ley catalana, esto lo frena”.
En esta red, además de Equis, con sede en Barcelona, participan asociaciones como Addis, ubicada en Granollers,  o AMAM, que trabaja en Premià de Mar, donde está la mayor comunidad gambiana en el Estado español. Modika Bah, secretario de la asociación, considera que “la voz de los hombres es importante. Yo les pregunto, algunos me dicen que no van a hacerlo o que dejarán decidir a a sus hijas. Hace diez años no había opiniones en contra, ni siquiera de mujeres. Cambiar la opinión es el primer paso para lograr algo”.
Francia y Bélgica han incluido entre sus prestaciones la operación
 de desinfibulación o reconstrucción del clítoris. 
En Catalunya en 2008 había 50 mujeres esperando para poder repararse el clítoris”
Montse García, que trabaja con Fatou Secka en un programa de CEPAIM sensibilizando y formando sobre la mutilación genital femenina como una forma de violencia de género, coincide en que “es muy importante contar con ellos. Tienen que asimilar que es un acto violento y contra los derechos humanos, aunque ya sabemos que la violencia de género está muy arraigada en las mentalidades de todas y todos”.
Una lucha mundial que África lidera
Secka señala que las asociaciones europeas sólo pueden “hacer mediación: las que trabajan en África son la base de la lucha, porque allí está la raíz del problema, las mujeres que mutilan y que identifican este trabajo como forma de vida”.  En 2013, CEPAIM, Daphne y Tostan impartirán  talleres a personas ligadas a la comunidad subsahariana para que los reproduzcan en Europa y África.
Fotógrafa: Bárbara Boyero
Fotógrafa: Bárbara Boyero
La metodología de formación y sensibilización en cascada fue la clave del proceso en que los poblados africanos se comprometieron a abandonar la MGF.  Alí, que trabajó en Tostan durante ese período, explica que, “primero hay que mentalizar a las mujeres, los hombres líderes del pueblo y el estado, los imams y líderes grupales, y que toda la comunidad esté informada de por qué la MGF es mala y qué beneficios comporta dejarla. Luego, hay que buscar una solución para que quienes ejercen este trabajo puedan dejarlo, ver qué podrán hacer”.  Samsidine explica que en algunos lugares “se han llevado a cabo programas sustitutivos basados en la compensación económica a las que se han dedicado a practicarla , por ejemplo, empleándolas en una plantación”.  Todos ellos coinciden en que la sensibilización de los imanes es clave, aunque según Semsidine, “aquí raramente lo defienden en público, pero luego algunos vuelven a su comunidad y manipulan para que se mantenga, o hablan mal de las mujeres que están involucradas en la lucha contra la MGF. Los hombres también sufrimos críticas, yo mismo  he recibido amenazas e insultos”.
“El ascenso del integrismo religioso en Mali,
 ha generado una involución. Sólo en Gao 150 niñas
 han sufrido la MGF y también ha habido
 casos en Tombuctú y Kigal. Eso no es el Islam, es una vergüenza”
El problema, según Samsidine, es que tanto en África como en Europa “hay gente que ha dejado de practicar la MGF por miedo, pero no por convicción. En Senegal se condena con cinco años de cárcel pero en algunas zonas del Sur y regiones escondidas, por ejemplo donde está la etnia basari, se sigue practicando. En África hay corrupción, si alguien denuncia y otro le paga para callar, se archiva”. Además, explica, “el ascenso de los integristas religiosos, por ejemplo en Mali, tras la toma de Tombuctú, ha generado una involución. Sólo en Gao 150 niñas han sufrido la MGF y también ha habido casos en Tombuctú y Kigal. Lo que sucede allí no es el Islam, es una vergüenza. Tenemos una lucha muy grande por delante y no vamos a parar”.
Concienciar para lograr la erradicación
El reto es no desanimarse pese a la evidencia de que  la MGF aún se practica en 40 países (28 de ellos africanos), 140 millones de mujeres han sufrido la ablación total o parcial del clítoris en todo el mundo y unos dos millones de mujeres la sufren cada año. Para Secka, su persistencia se explica porque “una práctica no se deja si no hay comunicación desde el entendimiento y la reflexión. Si no, se hace clandestinamente”.  Por eso, afirma, “no es una práctica estable, se modifica conforme viaja la gente que la practica. En Gambia no se practicaba hasta que se prohibió en Senegal y la gente iba allí para hacerlo”.
“Hay que informar  a toda la comunidad de por qué la MGF 
es mala y qué beneficios comporta dejarla.
 Luego,  buscar una solución para que quienes ejercen este trabajo puedan dejarlo”
Secka cree que la erradicación sólo se logrará “con un trabajo desde las familias, cuando la conciencia de las mujeres genera una reflexión en los hombres. Mientras haya mujeres que identifiquen la MGF con sus valores culturales, que no tengan la convicción de que es una vulneración del derecho a la salud y los derechos humanos no podremos hablar de erradicación”.
Uno de los obstáculos más grandes para ello es que, según Secka,  “identifican la MGF con la tradición, pero no hay ningún versículo en el corán que la justifique”. Sansidine aclara que “de hecho, la MGF,  empezó a practicarse durante la hégira (la migración de Mahoma de la Meca a Medina, en el 622 d.c.), en la primera etapa de los faraones, para forzar la fidelidad de las mujeres. Decían que servía para inhibir su apetito sexual”.  También se justifica con “mitos como la limpieza y la pureza de la mujer, se dice que da más placer al marido. Una sufre y el otro disfruta, ¿cómo es posible? Se busca el beneficio del hombre por el sometimiento de la mujer”.
La clave, según Secka, es “dar información a las mujeres, porque no saben que esto es malo, piensan ‘a mi abuela y a mi madre y a mí nos lo hicieron y no pasa nada’. Debatir con ellas, preguntarles ‘ ¿Cuántas mujeres conoces que han muerto dando a luz?’. Porque la mortalidad materna es alta en África, se dice que por falta de conocimiento y recursos, pero las causas no se buscan, y muchas veces es porque las mujeres habían sufrido la MGF previamente”.
“Las asociaciones que trabajan en África son la base de la lucha, 
porque allí está la raíz del problema,
 las boilas o señoras que mutilan y que identifican este trabajo como forma de vida”.
La sensibilización parte del conocimiento de la comunidad: “mucha de la población con la que trabajamos no sabe leer”, explica Fatou Secka, “así que creamos material didáctico mostrando mapas de países donde aún prevalece la MGF, y al identificarlos se ubican. También, con dibujos claros, enseñando que si mutilan a las niñas  les provocan problemas de salud como hemorragias, para despertar su conciencia y provocar el rechazo; enseñando fotos de un parto natural sin mutilación donde el bebé nace sano y sin esfuerzo, y cómo cuando la mujer ha sido mutilada las paredes de la vagina sangran, lo que puede provocar la muerte de la madre y del bebé por sufrimiento fetal”.
Además, Secka considera clave utilizar “que la ONU por fin ha condenado la MGF para apretar a los gobiernos y que contribuyan a la sostenibilidad de las asociaciones que luchan en contra. Equis lleva trabajando desde su nacimiento sin suficientes apoyos, y nosotras debemos estar delante dando voz a las mujeres africanas y la comunidad”.
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Periodista especializada en género y comunicación de organizaciones. Activista en movimientos sociales desde su adolescencia, se hizo feminista explícita por necesidad y sentido común. Miembro del colectivo editor del Periódico Diagonal, formó parte del equipo impulsor de La Independent, Agència de Notícies amb Visió de Gènere, y colabora con distintos medios alternativos e independientes, además de impartir talleres y formaciones sobre cómo informar con perspectiva de género, clase y etnia; efectos de los ajustes estructurales sobre la vida de las mujeres y desde la perspectiva de género, economía feminista y otros temas. Más info en www.joanagarciagrenzner.wordpress.com


La ablación en Senegal

Mujeres de la aldea de Ngérigne interpretan distintas escenas sobre el ritual de la ablación, que poco a poco, se van convirtiendo en auténticos psicodramas. 


 La ablación en Senegal Una espesa columna de polvo se levanta. Los pastores conducen un rebaño de cebús famélicos. Al abandonar su aldea (Ngérigne Bambara) miran de reojo hacia la escuela de las mujeres, un gineceo que les intriga y en cuyo interior suena la voz de Oureye Sall. Esta matrona, ordinariamente despreciada por los hombres, era temida, sobre todo, por las jóvenes. Y es que, desde hace siglos, las mujeres de su familia se transmiten un terrible saber: el del njongal jigeen, la ablación. 



 A sus 53 años y a punto de suceder a su madre, Oureye ha decidido romper con esta tradición. "Lo aprendí todo, desde la técnica de la hoja bien afilada y la preparación mística hasta los versículos que hay que decir... Hoy renuncio a eso. Prefiero perder mi status social a continuar ejerciendo este oficio que atenta contra la integridad de nuestras hijas" . La escuchan 30 mujeres. Están en la escuela, a la entrada de la aldea Ngérigne, a una hora de Dakar. Este viernes -7 de noviembre- la mirada de las bambara está llena de orgullo. Sus cantos y danzas exaltan un sentimiento nuevo: el reencuentro con su dignidad. Y es que todas han jurado a una no hacerle jamás la ablación a sus hijas. Un acto en una etnia donde son mutiladas sexualmente tres de cada cuatro mujeres. Una victoria que llega tras una desigual lucha por la presión que han tenido que soportar y por lo profundo de esta tradición. "Las razones culturales son muchas: estética, iniciación, purificación y castidad. Los bambara hacen la ablación del clítoris porque creen que ese dardo puede causar la muerte del esposo. Otros creen que, cuando nace, todo ser humano es andrógino y, por lo tanto, equívoco. Hay que diferenciar al hombre de la mujer a través de la ablación", explica Ousman Djimara, profesor de la Universidad en Dakar. 


 Un millón de mujeres. A pesar de haber sido recientemente condenada por el presidente Abdou Diouf y su ministra de la Mujer, Aminata Mbengue Ndiaye, esta práctica sigue afectando al 20% de la población senegalesa, es decir a un millón de mujeres con edades comprendidas entre un mes y 16 años. Y eso que las cifras de este país están por debajo de otros, como Sudán (98%), Somalia (98%) o Etiopía (85%). Unicef estima que más de 120 millones de mujeres de 28 países han sido mutiladas genitalmente. Operaciones que van desde la ablación parcial o total del clítoris hasta la excisión de los labios y el cierre del orificio externo de la vagina para impedir la penetración. 
 "Se ha convertido en algo comercial; cada persona que pasa por ella debe pagar un kilo de jabón negro y 5.000 francos", explica Mareema Ndiaye, madre de siete hijos. Además, el dolor es terrible porque la operación se hace sin anestesia, con un cuchillo de cocina o una hoja de afeitar y a veces con un pedazo de vidrio. "Tenemos que soportar el dolor sin llorar. No podemos gritar para no convertirnos en la vergüenza de la familia. Sin hablar de las infecciones, a menudo mortales", dice Lala Diarra. 

 Tras mucho tiempo enterrados, Oureye Sall puede, por fin, dar rienda a sus recuerdos más personales y dolorosos. Sin tabúes. "Se lo debemos a nuestra hermana Suddenaya Naay...". Este nombre wolof es el de Molly Melching. Llegada a Senegal en 1974 para terminar su tesis doctoral en literatura africana, esta americana se quedó prendada del país. Con unas cuantas amigas, fundó la ONG Tostan, y con el apoyo de Unicef y del Gobierno senegalés puso en marcha un programa de educación básica. El método es la discusión y el teatro."Gracias a todo eso -confía Bettilokho Fall, la educadora de Ngérigne-hemos conseguido hablar de la excisión, la contracepción y de la menopausia. Nada se les impone. Ellas decidieron romper con esta práctica. Es su lucha". El Corán. Un combate que habría podido tropezar con la religión. Algunos musulmanes intentan legitimar la excisión basándose en el Corán. "Nuestros temores se desvanecieron cuando el imam, Malamine Diagne, nos tranquilizó", cuenta Oureye Sall. El jefe espiritual de Ngérigne ha venido a apoyar a las mujeres: "No existe referencia explícita a esta práctica entre las enseñanzas del Profeta. La ley islámica coloca la excisión entre los ritos de aseo, igual que cortarse las uñas, depilarse las axilas o recortar los bigotes. La oración es sagrada, la excisión, no". "La cohabitación de diversas razas ha favorecido el mestizaje de ideas. Por ejemplo, yo formo parte de las mujeres de la aldea, ciertamente minoritarias, que no han sufrido la ablación", confía Rokhaya Ndiaye, nacida de padre haal pulaar y de madre wolof. Su vecina Lala Diarra le quita la palabra: "Nuestras hermanas de Kër Simbara no tienen esta suerte. Son todas bambara. Pero si hace falta, iremos allí para apoyarlas y convencer a sus maridos". Y a diez kilómetros de Thiés aparece la aldea Kër Simbara. A la sombra de un baobab, las educadoras Dossou Konaté y Cheikh Diop animan una charla informal. Muy pronto, la discusión se torna en ataques verbales."La excisión es un asunto de los jóvenes. Personalmente, no me opondré al abandono de ese rito", dice Sambou Diawara, el jefe de la aldea. Un joven le responde: "Decir que es peligrosa es una historia de occidentales. No somos corderos. Antes, nos decían que no debíamos alimentar a nuestros bebés con la leche de sus madres, sino con biberones. Ahora, nos dicen lo contrario". Un viejecillo intenta calmar los ánimos: "Hace falta una ley. Una ley que se imponga a todos. Pero no soy partidario de un juramento público, como hicieron en la aldea de Malicounda". Otro anciano declara: "Esas mujeres ya no forman parte de nuestra comunidad por su actitud sacrílega...". Se hace el silencio ante la evocación del juramento de Malicounda Bambara. El 31 de julio de 1997, 70 mujeres, que habían seguido los cursos de Tostan, anunciaron públicamente su decisión de detener la práctica de la excisión. Pese al apoyo de su jefe y del imam empezaron a sufrir ataques. Maïmouna Traoré, la decana del grupo, responde: "Nuestro error fue hablar en nombre del pueblo. Hay muchas mujeres que siguen aferradas a las costumbres". Su decisión es irrevocable. "No renunciarán jamás -explica la educadora Ndeye Maguette Diop- e intentarán convencer a sus hermanas. ¡Son auténticas bambara, auténticas amazonas!". 

La ablación en Senegal 

 Cada año dos millones de niñas de entre 4 y 12 años son víctimas de mutilaciones genitales. La justificación que argumentan los practicantes de este rito va desde motivos de higiene hasta considerarse como una fórmula para evitar la promiscuidad.
 La realidad: cerca de un 45% de estas mujeres no obtiene placer durante sus relaciones sexuales, buena parte de ellas tienen coitos dolorosos y muchas pueden sufrir, posteriormente, graves complicaciones durante el parto. Este tipo de mutilación tiene consecuencias físicas serias desde el primer momento en que se lleva a cabo. Dado que la mayoría de las veces se realiza en las peores condiciones médicas y sin anestesia, las víctimas sufren mucho dolor e incluso pérdida del conocimiento. Además, suelen producirse graves hemorragias e infecciones. Muchas jóvenes mueren durante o poco tiempo después de la intervención. Las consecuencias a largo plazo de esta mutilación van desde problemas menstruales, quistes e infecciones crónicas de la pelvis hasta la infertilidad. Los expertos creen que entre un 15% y un 20% de las mujeres mutiladas no puede tener hijos. 
Psicológicamente, la ablación provoca estados de ansiedad, depresión y ataques de pánico. Pero la castración femenina ha dejado de ser un rito practicado únicamente en los países subdesarrollados. 
Informes publicados en revistas médicas de prestigio han revelado que en Europa y Estados Unidos se está produciendo un incremento de este tipo de mutilación parejo al aumento del número de inmigrantes del África subsahariana. Patricia Matey



domingo, 1 de diciembre de 2013

Cárcel por una ablación en Senegal

10/04/2013

UNA MUJER ha sido condenada a dos años de cárcel por someter a su hija a una ablación en Senegal antes de llegar a España en el 2010 para reencontrarse con su marido. Es la primera sentencia de este tipo en España, ya que existe una de la Audiencia de Teruel a unos padres originarios de Gambia por someter a su hija a una mutilación pero cuando ya vivían en España.

DÍA INTERNACIONAL DE TOLERANCIA CERO CONTRA LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA

Julia Moreno y Guillermo Algar.- Según la Organización Mundial de la Salud, en los 28 países de África Subsahariana y Oriente Medio donde se practica la Mutilación Genital Femenina, hay unos 130 millones de niñas y mujeres que han sido víctimas de esta práctica.
Cuatro mediadoras muestran el galardón junto a la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín.
Mediadoras del proyecto de Catalunya, Navarra y Aragón.
Cada día 6.000 niñas de entre 4 y 10 años son mutiladas según Unicef aunque la prevalencia varía mucho de un país a otro. Aunque desde finales de los 80 se comenzó a prohibir en muchos de estos estados, actualmente sigue siendo una práctica extendida que conlleva altos riesgos para la salud física y psíquica de las mujeres y niñas que la sufren.
Con la mutilación, la mujer es sometida y ve alterada su sexualidad de manera grave. Supone una violación de derechos fundamentales. Sin embargo, en los países en los que se practica, la MGF entra dentro de la esfera cultural y por ello es objeto de respeto al considerarse una tradición.
La presencia en España de familias africanas procedentes de diversas culturas donde se practica ha puesto de relieve la necesidad de desarrollar estrategias de actuación para su prevención. Muchas personas recordarán el juicio en Alcañiz a una pareja gambiana por practicar la ablación a su hija. La otra cara de la moneda son Aissatou, Fatima, Isatou y Bai; mujeres africanas que colaboran como mediadoras en un programa de prevención de la mutilación genital femenina que impulsamos en Aragón, Cataluña y Navarra.
Las mediadoras africanas son clave para acceder a las familias y desmontar, poco a poco, los mitos que sustentan la práctica de la ablación. En primer lugar su trabajo es fundamental para conseguir evitar que las familias que viajan realicen ablaciones a sus hijas durante su estancia en los países de origen.
La ablación se considera beneficiosa para sus hijas y la sienten íntimamente ligada a su identidad social y cultural. En su comunidad les dicen: “tus hijas no se casarán”, “no será una buena mujer y no tendrá un futuro”... El peso de la presión social y el enfrentamiento con las familias en los países de origen sigue vigente.
Para enfrentarse a estas situaciones, las mediadoras ofrecen a la familia un compromiso preventivo cuando van a viajar, un documento mediante el que se comprometen a proteger a sus hijas en los países de origen y a hablar con sus familiares.
En segundo lugar estas mujeres hacen ver a las madres las consecuencias que la MGF ha tenido para su salud y comienzan a cuestionarse practicarla a sus hijas. Y finalmente, con el apoyo de imanes implicados en el programa, ayudan a desmontar la supuesta relación entre religión y MGF que el Corán no contempla.
Este proyecto pionero en España mereció el reconocimiento del Ministerio de Sanidad y a través de este premio se reconoció la labor de estas mujeres valientes y audaces que han dicho basta ya y están ayudando a otras muchas a cambiar algo que nunca debió ser.
Nuestro trabajo en la prevención de la MGF
En Médicos del Mundo trabajamos en este área desde 2004, cuando se inició nuestra labor en Cataluña y Aragón. En 2008 la continuamos con el proyecto en Navarra. Consideramos que hace falta un trabajo de información, formación y sensibilización, tanto en las comunidades directamente afectadas, como en los profesionales sanitarios que trabajan con la población inmigrante.
En este sentido, basamos nuestro trabajo en la información y sensibilización de la población africana, residente en Navarra, Aragón y Cataluña, así como en la formación sobre el tema de profesionales del ámbito sanitario y educativo. Esas acciones ayudan a detectar casos de MGF y a tratar las posibles complicaciones sanitarias y psicológicas derivadas de dicha práctica. Asimismo, el programa permite detectar casos de niñas en riesgo de ser sometidas a esta práctica.
Documento muy interesante sobre la práctica y su prevención en Aragón:

Norró y su ablación


Mi nombre es Norró y soy una niña dassanetch de 12 años. Hace poco me practicaron la ablación y a mi hermana Nohode, también. Es una costumbre muy antigua en mi tierra. Si no la practicáramos, nadie nos respetaría. No podríamos casarnos, ni tener hijos. Quedaríamos solas, rechazadas por todos". Este documental explica la historia de Norró y Nohode, dos hermanas Dassanetch que fueron sometidas a la ablación. Con ellas y con su familia conviviremos en los días previos a la celebración de este ritual. A través de sus palabras y sus gestos sabremos qué piensan y porque se practica esta tradición tan arraigada en su cultura.

sábado, 13 de julio de 2013

Maite Carranza

Para Todos La 2 - Entrevista: Maite Carranza

04 mar 2013

150 millones de mujeres en el mundo son víctimas de la ablación. Sin medicación, sin anestesia, sin antibióticos ni anticoagulantes. Y 500.000 de estas ablaciones ocurren en Europa. Cuesta mirar de frente a esta realidad, pero hoy lo vamos a hacer a través de una novela, "El fruto del baobab", de Maite Carranza, una autora conocida y premiada por sus novelas juveniles que ahora se estrena como novelista para adultos.

El fruto del Baobab

El fruto del baobab
El fruto del baobab 
Maite Carranza
Editorial: Espasa 
Año publicación: 2013 
 Lola, pediatra de 39 años a la que acaba de dejar su pareja, quiere ser madre y se plantea el sentido de su vida. En el ambulatorio donde trabaja conocerá a Aminata, una gambiana joven con cuatro hijos. Ama de casa y analfabeta, Aminata es una mujer honesta, digna e inteligente que acabará cuestionando los principios y tradiciones en los que ha sido educada. Binta, la hija adolescente de Aminata, ha crecido en España, es la mejor de la clase y quiere ir a la universidad. Las tres deberán luchar por lo que quieren 

 No esconde la escritora Maite Carranza que estuvo a punto de tirar tres veces la toalla mientras escribía su última novela "El fruto del baobab", una historia de mujeres, en la que muestra el choque entre culturas, sin obviar cuestiones como la mutilación genital femenina o la poligamia. 

En una entrevista con Efe, esta Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2011 reconoce que ha trabajado para que su relato no tuviera en ningún momento aire panfletario ni se convirtiera en una contraposición entre buenos y malos, puesto que la "complejidad" de las relaciones humanas demuestra, dice, que "nada es sencillo". 

En "El fruto del baobab" (Espasa/Edicions 62) dibuja un friso en el que Lola, una pediatra separada y sin hijos, entra a trabajar en un ambulatorio de Mataró (Barcelona), donde conocerá a Aminata, una joven gambiana, madre de cuatro hijos, entre ellos la adolescente Binta, la mejor estudiante de su instituto, y la pequeña Fatou, de apenas seis años. 

Las relaciones que se establecen entre ellas, así como el retrato de la familia de Aminata, casada con Abdoulieu, y que rememora a menudo los días junto a un baobab africano, rematan este título, con el que la autora barcelonesa regresa a la literatura para adultos después de "Sin invierno", del año 1999.

 Antropóloga de formación y con trabajo de campo realizado en Gambia durante un par de meses, Maite Carranza quiere que el lector que se enfrente al texto vea que la ablación es "una agresión física que no se debe permitir", pero también mostrar unas formas ancestrales de vida en las que las mujeres no pueden compararse con otras de culturas diferentes porque las desconocen. 

"No todo lo que existe en Occidente es oro y luce. Aquí lo que tiene prioridad es el dinero y los mercados, mientras que en otras sociedades más tradicionales de África las personas nunca son desatendidas, ni nunca se sienten abandonadas y solas", precisa. 

Sin embargo, no quiere ocultar la sumisión de las mujeres de allí, ni su dependencia de los hombres. "Se transmite la desigualdad, el acceso a la educación es más difícil para ellas, y en algunos países un 95% de las mujeres son mutiladas, siendo la principal función de su vida la reproducción, la maternidad". 

Muchas de estas personas, al emigrar a países occidentales, descubren otras maneras de pensar y de vivir y es cuando "se desmoronan". 

A la vez, insiste Carranza, el núcleo familiar es hospitalario y generoso pero, en el caso de las mujeres, "impide su crecimiento personal". 

El choque entre culturas es especialmente visible, en su opinión, con las integrantes de la segunda generación, que han podido estudiar en escuelas occidentales y que ven que "lo que les niega su sociedad y su familia se lo ofrece la sociedad occidental". 

Por otra parte, defiende que las múltiples asociaciones que trabajan en estas cuestiones en España busquen la complicidad de los hombres para poderles explicar otros puntos de vista. 

Sobre el título de la novela, la escritora subraya que el baobab es un símbolo de la permanencia, del valor de la tierra, un refugio y una muestra de solidez. "Es la vida", destaca. 

Nacida en Barcelona en 1958, Maite Carranza es autora de una extensa y exitosa obra destinada al público infantil y juvenil, y en 2011 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011 por su novela "Palabras envenenadas", donde trataba sobre el abuso sexual a menores. 

Por Irene Dalmases en EL DIARIO

domingo, 17 de junio de 2012

Moolaadé

La película 'Moolaadé' (Protección), de Ousmane Sembene, denuncia la práctica de la ablación en las mujeres africanas y su realidad social. Con un tono poco habitual en Occidente, el director Senegalés rinde homenaje al colectivo femenino mediante un film incluido en la trilogía 'Heroísmo cotidiano', formado por el largometraje 'Faat Kinè', la primera entrega, y 'La confrèrie des rats', película que está en preparación. Fatoumata Coulibaly, la actriz principal, que presentó 'Moolaadé' el 11 de marzo, la definió como "una película de ficción que aborda temas cotidianos de África, es una ficción real". En este sentido, las imágenes del film se convierten en un testimonio crítico contra la mutilación genital femenina, reforzando la idea de la importancia que tienen los medios de comunicación, tanto prensa escrita como radio y televisión, a la hora de informar a mujeres y hombres de "las gravísimas consecuencias para la salud" que esta práctica supone. Según dijo la actriz, la ablación no es exclusiva de África, ya que se sigue en algunas partes del Sudeste Asiático e incluso, hay informes que registran casos en Europa, Norteamérica y Australia entre las comunidades inmigrantes. La mutilación genital femenina supone una violación de los derechos humanos de las niñas que está condenada expresamente en la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las Mujeres, sin embargo, cada año, dos millones de niñas de todo el mundo la sufren.

PROPUESTA DIDÁCTICA PARA TRABAJAR EL TEMA EN LOS IES

Ficha técnica: Moolaadé

Título original: Moolaadé
Dirección: Ousmane Sembene
Guión: Ousmane Sembene
Música: Boncana Maïga
Fotografía: Dominique Gentil
Producción: Coproducción Senegal-Francia-Burkina Faso-Camerún-Marruecos-Túnez, 2004
Interpretación: Maimouna Helene Diarra, Fatoumata Coulibaly, Salimata Traore, Dominique T. Zeida, Mah Compaore

Duración: 117 minutos. Recomendada para 2º, 3º y 4º ESO y Bachillerato.

Sinopsis
Ambientada en un pueblo de Burkina Faso, relata la historia de una dura mujer africana que protege a las niñas de la ablación genital femenina. Varias niñas y adolescentes africanas están a punto de ser sometidas al ritual de ablación por el que toda mujer debe pasar si quiere casarse. Sin embargo, en el último momento, seis de ellas logran escapar. Dos se van a la ciudad y las otras cuatro evocan la ''moolaadé'' (protección) de Colle Ardo Gallo Sy, firme detractora de la ablación, que todavía se resiente de los efectos de la mutilación que sufrió de niña. Colle, cuyo marido está de viaje, acoge a las jóvenes en su casa dividiendo así a la comunidad entre dos poderosos valores tradicionales: el respeto al derecho de asilo y la tradición de la ablación. Un film de un veterano director de 81 años, muy conocido en África y en algunos festivales de cine, que ha desarrollado buena parte de su carrera en el campo de los documentales en pro de los derechos humanos.

Objetivos

1. Valorar la capacidad de cambio y resistencia inspirada en las propias tradiciones culturales.
2. Defender los derechos de las mujeres como principios básicos de una convivencia igualitaria.
3. Entender la situación de conflicto interno que viven las sociedades de los distintos pueblos del Sur, alejándose de una supuesta uniformidad.
4. Informar sobre la situación de opresión y dominación que viven las mujeres en determinadas sociedades, así como su capacidad de lucha para cambiar dichas situaciones.
5. Potenciar el papel de la justicia y la democracia como los vehículos ideales para luchar contra la discriminación.

Actividades
• ¿Cuáles son los aspectos de la película que más te han sorprendido e interesado?
• ¿Qué opinión te merece la práctica de la mutilación genital femenina? ¿De qué manera ésta se vincula a la dominación de los hombres sobre las mujeres? ¿Crees que está relacionada una cosa con la otra?
• ¿Crees que debe permitirse esta práctica por parte de inmigrantes africanos residentes en países europeos como una forma de respeto a su cultura?
• ¿Cuál es la posición del director de la película con respecto al debate existente en las sociedades africanas sobre si deben mantener el respeto a la tradición y a las costumbres o bien optar por su abandono y encauzarse por la senda de la modernización occidental? ¿Y cuál es tu opinión al respecto?
• ¿Cómo entiendes la reacción de los hombres de destruir todas las radios de la comunidad? Por qué lo hacen?
• ¿Cómo entiendes el final de la película en la que se muestran de forma contrastada el minarete y una antena de televisión?
• ¿Qué crees que ha querido decir el director con este final?
• ¿Cómo valoras la reacción de la comunidad ante la llegada de Ibrahima procedente de Francia? ¿A qué responde la reacción que suscita su llegada?
• ¿Qué te parece el hecho que la lucha de las mujeres contra la ablación se plantee con el recurso de otra figura de la tradición como es el moolaadé? ¿Crees que esto puede plantearse como una posición política sobre de qué forma deben desarrollarse los países pobres? Y si es así, ¿cuál es tu opinión al respecto?
• ¿Cuáles son las diversas formas de organización y resistencia de las mujeres de la comunidad para hacer frente a la ablación?
• Desde tu punto de vista, ¿qué medios se han de utilizar para acabar con este tipo de costumbres? ¿Es posible intervenir ante tradiciones tan ancestrales como ésta? Justifica la respuesta.
• En las sociedades occidentales o las denominadas del primer mundo también existen tradiciones que pueden resultar denigrantes hacia determinados colectivos. Señala algunas de ellas y justifica tu respuesta.
• Busca información de las siguientes tradiciones culturales que imponen la violencia contra las mujeres: el sati, el burka, el infanticidio selectivo en China.
• Elabora un dossier de prensa en el que se hable sobre los malos tratos a las mujeres.