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sábado, 13 de julio de 2013

Maite Carranza

Para Todos La 2 - Entrevista: Maite Carranza

04 mar 2013

150 millones de mujeres en el mundo son víctimas de la ablación. Sin medicación, sin anestesia, sin antibióticos ni anticoagulantes. Y 500.000 de estas ablaciones ocurren en Europa. Cuesta mirar de frente a esta realidad, pero hoy lo vamos a hacer a través de una novela, "El fruto del baobab", de Maite Carranza, una autora conocida y premiada por sus novelas juveniles que ahora se estrena como novelista para adultos.

lunes, 21 de mayo de 2012

Irán será gobernado por una mujer


Irán será presidido un día por una mujer: Shirin Ebadi

He padecido cárcel por defender los derechos humanos en Irán: ésta es mi política: Soy musulmana

02/12/2006 - Autor: Victor M. Amela - Fuente: La Vanguardia


Shirin Ebadi.
Shirin Ebadi.
Tengo 59 años. Soy iraní y vivo en Teherán. Soy abogada desde 1969 y fui de las primeras mujeres jueces en Irán: presidí la Audiencia de Teherán hasta que choqué con Jomeiny en 1979. Estoy casada y tengo dos hijas, Negar (26) y Narges (23). He padecido cárcel por defender los derechos humanos en Irán: ésta es mi política. Soy musulmana
- Dicen que la invasión de Irán está decidida.
– ¡Qué error catastrófico! ¡Todos los iraníes se apiñarán en torno al régimen de Ahmadineyad contra cualquier invasor! La inmensa mayoría de los iraníes quiere democracia, ¡pero combatirá toda injerencia!
– ¿Y usted?
– He padecido cárcel como abogada por reclamar derechos humanos y democracia desde el seno de la sociedad iraní: sé que un ataque externo reforzará al régimen liberticida.
– ¿Por qué la encarcelaron?
– Defendía a la familia de un estudiante muerto por la policía en 1999, y presenté pruebas de la culpabilidad policial... El juez me quitó la razón, perdimos el juicio... ¡y me envió a mí a prisión!
– ¿Por qué decidió un día ser abogada?
– Mi padre era un abogado amigo del doctor Mosader, primer ministro de la época del Sha. Mosader se hizo muy popular porque nacionalizó el petróleo. El Sha receló de su popularidad... ¡y se lo quitó de en medio!
– ¿Cómo?
– Mediante un complot urdido con la CIA. Le confinaron en su casa, donde murió. La gente próxima a Mosaded desapareció o fue marginada. Mi padre quedó en paro... Y Estados Unidos hundió sus tentáculos en Irán.
– ¿Cómo era aquel Irán de su juventud?
– Opresión política y libertad para lo demás: cada día abrían bares, hoteles, cafés, las calles eran pasarelas de glamour, todos competían por ir a la última, las mujeres no estaban obligadas a llevar pañuelo...
– ¿La gente estaba contenta?
– Había descontento político. Y, anulados por el Sha nacionalistas y comunistas, el descontento lo catalizaron los líderes religiosos: el malestar político derivó en crítica hacia “qué frívola y superficial es esta sociedad...”.
– ¿Ahí se larvó la revolución jomeinista?
– Sí, al grito de “¡independencia y libertad!”. Fue un grito nacionalista, de independencia respecto de Estados Unidos. Y, por otra parte, ¿quién no desea tener libertad?
– ¿Qué pensó usted de aquella revolución?
– ¡La apoyé! ¡Quería independencia y libertad! Y, precisamente por eso, pronto discrepé: si bien Irán ganó su independencia (¡y hoy es un país de verdad independiente!), los iraníes no tenemos libertad. ¡Y las mujeres vivimos menoscabadas, sojuzgadas!
– ¿En qué se manifiesta la falta de libertad?
– Te meten en la cárcel si dices o escribes algo crítico con el Gobierno. Ahora defiendo a Musavi Joeini, ex parlamentario ¡encarcelado por críticas que hizo desde el Parlamento siendo parlamentario! ¿Alucinante, no?
– ¿Qué ejemplos puede darme de opresión sobre las mujeres?
– Si sales de casa sin pañuelo en la cabeza, ¡la pena es de 80 latigazos! En un juicio, el testimonio de dos mujeres vale por el de un hombre. Y si en accidente de coche mueren un hombre y una mujer, ¡la aseguradora indemniza a la familia de él con el doble de dinero que a la familia de ella...!
– ¿Qué querría usted para Irán?
– Democracia completa y respeto a los derechos humanos. Ambas cosas juntas civilizan a un país. Y debería abolirse la pena de muerte: ahora se ejecuta a menores de 18 años, lapidaciones incluidas...
– ¿Cómo lucha usted para lograr todo eso?
– Hace más de diez años que defiendo a presos políticos gratuitamente. ¡Hay muchos!
– ¿Le ha ayudado ser Nobel de la Paz?
–Internacionalmente, sí. Pero en Irán me ha perjudicado: me prohíben publicar y hablar en público, mi libro está prohibido...
– Islam y democracia ¿son incompatibles?
– ¡No! Propagan esa idea tanto los países islámicos tiránicos como los interesados en identificar al islam como el enemigo...
– ¿Señala usted a Estados Unidos?
– Su industria de defensa quiere seguir creciendo, y necesita un enemigo para justificar sus guerras. ¡Y ahora el malo es Irán...!
– Pero es que un Irán tiránico pronto podría disponer de armamento nuclear, y eso...
–La única salida es democratizar desde dentro. Todos en Irán sabemos por qué Estados Unidos quiere dominar Irán: el petróleo. En Oriente Medio está el 70% del petróleo mundial, e Irán es el único país petrolífero de la zona que desobedece a Estados Unidos.
– ¿Y para qué quiere Estados Unidos tantísimo petróleo?
– ¡Para jugar con su precio! Si lo logra, podrá subirlo a 200 dólares/barril: eso hundirá a China y quebrará a Europa... Estados Unidos, en cambio, tiene reservas para un año.
– Me asusta usted...
– Aquí no hay guerra (ni alianza) de civilizaciones: hay respeto a los derechos humanos o barbarie, sea entre musulmanes o cristianos. Yo soy musulmana piadosa ¡y defensora de los derechos humanos universales!
– Entonces, ¿es contraria al uso del velo?
– Soy contraria a la obligación de usar velo, ¡y contraria a su prohibición! Hay que permitir que lo use libremente la mujer que quiera.
– Ya, pero si una niña llega con velo a una escuela pública, ¿qué deberíamos hacer?
– Déjenla. ¿Acaso no lleva usted esa perilla libremente, o un barba, si quiere?
– Sí, pero si esa niña lleva velo sojuzgada por su padre, ¿la ayudamos a liberarse o no?
– Si eso es así y le obligan a quitarse el velo, ¿sabe lo qué pasará? Que el padre prohibirá a la niña ir a clase y la educará a escondidas algún islamista fanático. ¡Su bienintencionado remedio empeorará la enfermedad!
– ¿Cómo son hoy las mujeres iraníes?
–¡Como yo! Combativas por sus derechos. Y hay más mujeres cultas en Irán que en cualquier país islámico... Irán, algún día, ¡será presidido por una mujer!
Shirin Ebadi es Premio Nóbel de la Paz 2003.

domingo, 20 de mayo de 2012

Shirin Ebadi, jueza iraní


Shirin Ebadi, la primera mujer juez de Irán

"No nos hace falta ayuda de occidente; sólo que deje de apoyar a nuestros dictadores"

 17:25   
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NACHO MARTÍN CASTELLÓ Fue la primera mujer juez de Irán en 1969. Tras ser forzada a abandonar su cargo en 1979 con la llegada del régimen dictatorial de Homeini, se convirtió en activista de derechos humanos, una labor que la ha llevado a prisión en varias ocasiones. 10. 40 horas. Shirin Ebadi aparece sonriente en la terraza del Hotel Voramar y da los buenos días mientras sus pasos volatilizan una inevitable áurea de autoridad, sin duda el privilegio de quien con sus actos en defensa de los derechos humanos se ha ganado el respeto de la comunidad internacional y de quien ofrece una mirada que invita a aprender escuchándola.

¿Estamos más cerca de un choque de civilizaciones o de una alianza de civilizaciones?
Las distintas civilizaciones tienen raíces distintas, pero muchas cosas en común. La teoría de Samuel Huntington del choque de civilizaciones es una visión histórica errónea. Lo que crea tanto conflicto, la verdadera causa, son los intereses de las empresas de armamento.

¿Se necesitaría entonces un comercio alternativo para compensar a esos grandes grupos de poder?¿Cuántas personas cree que realmente están detrás del comercio de armas?
Muchas menos de las que estás imaginando.

¿Y cuántos son perjudicados por este tipo de comercio?
No tiene ningún sentido pensar que la mayoría no le va a ganar a la minoría. Desgraciadamente, ahora el valor al que se le da más importancia en el mundo es el dinero. Hasta que el dinero no deje de ser lo que da autoridad a las personas, nada va a cambiar.

Como Premio Nobel de la Paz, ¿qué significa paz para usted?

La paz no es solamente ausencia de guerra. Da igual si una persona pierde su casa por una guerra o si no puede pagar el alquiler y pierde su casa porque se queda con ella el banco. Da igual si eres prisionero de guerra o si te censuran un artículo porque no le interesa a tu empresa editora; o si alguien muere de un tiro o lo hace por no tener dinero para medicamentos. Todo eso es falta de paz. Paz significa un conjunto de valores o condiciones que una sociedad puede tener para vivir en bienestar asegurando la libertad y la dignidad de las personas.

Una de las críticas comunes de parte de las sociedades occidentales al Islam es el hiyab o el pañuelo. ¿Es una opresión o una expresión cultural y religiosa?
Te hago yo una pregunta. Mira el álbum de tu familia y seguro que tu abuela o bisabuela llevaba pañuelo. ¿Acaso la vas a apartar por llevarlo ¿Por qué vuestra sociedad segrega a las mujeres que llevan el pañuelo. Lo importante es lo que piense esa mujer. Si es una buena cirujana, ¿no vas a dejar que te trate por ello? Debo decir que una cosa es el pañuelo y otra cubrir la cara, porque en verdad el Islam prohíbe que las mujeres tapen completamente su cara. Pero hay que dejar a las mujeres musulmanas que sean libres para llevar el pañuelo o no. Si a una mujer le obliga su familia, la ley debe protegerla. Pero si decide llevarlo, hay que respetarla. ¿Acaso alguien obligó a llevarlo a tu abuela? Mirad a esas mujeres igual que a vuestras abuelas.

¿Hacia dónde nos está llevando la tensión entre Irán y potencias occidentales como EE UU?
Es una pregunta que me hago. Si la gente gana esa batalla e Irán se convierte en un país democrático, no habrá más enfrentamiento. Si logramos quitarnos de encima a Bashar al-Assad (presidente de Siria), va a ayudar muchísimo, porque Siria y Hezbollah en Líbano han sido el brazo fuerte de Irán.

¿Teme que Irán termine con una invasión como la de Iraq?
No. No lo creo. Cualquier cambio, mientras sea desde dentro, será efectivo y tendrá sentido. Y agradeceremos a los gobiernos occidentales que no sigan apoyando a nuestros dictadores. A la gente de esos pueblos no le hace falta ayuda de occidente.

¿Por qué ir al festival Rototom y qué impacto positivo ve en este tipo de foros?
Uno de los temas de este festival es la paz, y sin paz muchos otros conceptos de la sociedad no tienen sentido. Especialmente en el festival hay muchos jóvenes y me ha encantado siempre hablar con los jóvenes, porque hablar con ellos es construir el futuro.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El hilo de Penélope



El hilo de Penélope

Fátima Mernissi

Traducción de J. H. Beutnagel.



Lumen. Barcelona, 2005.



256 páginas.





Felipe SAHAGÚN Publicado el 09/06/2005“



¿Por qué no escribes un libro para los españoles, como respuesta al premio [Príncipe de Asturias] que te han dado)?”, pregunta Hmidu a Fatima Mernissi. “Al cabo de dos semanas de reflexión, decidí escribir un libro sobre un Marruecos portentoso que me ha dejado [...] estupefacta, un país totalmente ignorado por las grandes agencias: el reino del civismo”.



Hmidu es el dueño de un puesto de pescado de Rabat al que la autora había acudido, como casi todos los domingos, el 11 de mayo de 2003. El hilo de Penélope, inspirado en el viaje de Orwell a Marrakech en el invierno de 1938, es ese libro, con el que pretende enseñarnos el Marruecos de hoy con un estilo ameno, sin la asfixia del lenguaje académico, pero sin renunciar a aportar datos pertinentes y referencias históricas sacadas de sus guías favoritos: los geógrafos árabes al-Bakri (siglo XI) y al-Adrisi (siglo XII), y los historiadores tunecino Ibn Jaldun (siglo XIV) y marroquí Hasan al-Wazan (León el Africano), nacido en el Marruecos del siglo XVI y vendido como esclavo al Papa.Su primera recomendación para iniciar el viaje que nos propone al Marruecos profundo -en el que habitan, según sus palabras, unos seres humanos nuevos llamados cosmocívicos (los hijos de Internet y de la televisión por satélite)- es que nos despojemos de seis estereotipos muy arraigados en los turistas occidentales: los cambios se producen más en el centro que en la periferia; Occidente es superior a Oriente; los licenciados generan más riqueza que los analfabetos; ser rico es tener dinero, y la biculturalidad de Marruecos (árabe y bereber) es una desventaja. Y un consejo final: no volváis a pronunciar la palabra bereber, cargada de xenofobia por derivarse de bárbaros. Sustituidla por amazig, que en la antigua lengua del norte de áfrica significa hombre libre.



En Penélope, la mujer que, sin dejar de tejer, logra salvar a Ulises de la fascinación de Calipso, Mernissi encuentra el modelo ideal de la mujer del siglo XXI que está transformando Marruecos. Como en sus libros anteriores mezcla la fábula, la leyenda, la historia, la filosofía, la sociología, el embrujo, la santería y la magia para demostrar que el satélite, Internet y un boom de asociaciones civiles están haciendo más por la democratización del país que todas las acciones del rey, del Gobierno y de los partidos políticos. Engancha, convence y emociona al lector porque, jugando siempre con los tiempos, entre la realidad y los sueños, deja que sus héroes y heroínas nos abran sus casas y sus almas. Atenta siempre a Radio Medina, la autora, licenciada en la Sorbona y doctorada en los EE.UU., teje la imagen de un Marruecos desconocido, en el que “da la impresión de estar viviendo en una nueva galaxia [...], donde el civismo está transformando profundamente las identidades culturales y las visiones del mundo” (pag. 190).









jueves, 15 de diciembre de 2011

Cecilia Roth






Omar Faruk


http://omarfaruktekbilek.com/


Omar Faruk Tekbilek, músico turco residente en Estados Unidos, es uno de los maestros de la fusión mediterránea.
Lo primero que encuentra el público que va a los conciertos de Omar Faruk Tekbilek, antes incluso de que suene una sola nota, es una ancha y gozosa sonrisa. Para este músico turco, la música es un puente con el mundo a la vez que un vehículo directo a lo más hondo del alma humana.
Instalado desde hace tres décadas en Estados Unidos, Faruk siempre ha sabido rodearse de buenos aliados, como Brian Keane o Steve Shehan, que le han permitido conectarse con corrientes contemporáneas sin perder de vista su raíz. Su concepción de la música y de la vida queda perfectamente reflejada en su álbum The tree of patience (2005), donde contó con intérpretes de la talla de Enrique Morente, Arto Tuncboyaciyan, Ara Dinkjian, Steve Roach y Hansan Isakkut. De gira reciente por España, accedió a reflexionar sobre la esencia mediterránea.
Usted nació en una ciudad fronteriza, Adana, entre los viejos mundos bizantino e islámico. ¿Por qué cree que el conocimiento y la creatividad florecen alrededor de las fronteras, que suelen ser tan odiosas?

No todo el mundo que vive en una frontera odia a quien está del otro lado. Por el contrario, esa gente suele ser más abierta de mente y mira más allá para encontrar otros pueblos, precisamente porque están en vecindad con ellos. Yo siempre viví desde muy niño en una mezcla culturas, en Adana y también en Estambul, adonde me mudé con 15 años. Esa es la razón por la que cuento con músicos de todo el mundo: Bulgaria, Turquía, Israel, Estados Unidos, Grecia... Todos ellos tienen sitio en la música que quiero transmitir, incluso cuando mantengo siempre mis ritos, por supuesto.
¿Cómo recuerda el Estambul de los años 70, su música, su cultura, su sociedad, y que evolución cree que ha experimentado?

«Lo más importante para un músico no es actuar, sino practicar cada día» Fue realmente una época caliente para Turquía. En los 70, la población de Estambul empezó a crecer debido a la emigración del campo a la ciudad, en busca de trabajo en las múltiples fábricas que se abrieron. En ese momento, la música turca empezó a verse muy influenciada por la música arábiga. Yo estaba también en aquella movida, junto a mi hermano [Hadji], y fuimos muy criticados por ello. Los músicos tradicionales decían que estábamos arruinando la música turca. Pero la música arábiga también estaba en nuestros corazones, y prueba de ello es que sigue creciendo y desarrollándose: era algo más que una moda. Ahora están sucediendo muchas cosas en la música turca: hay música folklórica, religiosa orientada a la tradición sufi, música clásica turca y todos los nuevos estilos que surgen y viajan cada vez más alrededor del mundo.
¿Cuál fue la razón de que se marchara a Estados Unidos? ¿Y qué perdió y ganó con el cambio?

Me fui a los States en 1975. Yo ya hice una gira allí en 1971, en la que conocí a mi esposa, Suzan. Para mí, aquel primer tour fue una gran puerta en la que pude crecer profesionalmente como músico, y donde pude conocer un montón de culturas diferentes. Decidí instalarme y ensayar una nueva vida. Al principio pasé por momentos duros, tuve que trabajar en un taller de ropa y no lograba ganarme la vida como músico. Pero allí descubrí que lo más importante para un músico no es actuar, sino practicar cada día. Dejé muchas cosas en Turquía, pero por supuesto estoy siempre feliz de regresar. Mi madre y mis hermanos siguen viviendo allí...
Alguna vez ha dicho que el flamenco es muy similar a la música que ha escuchado en casa toda la vida. ¿Cómo explicaría esa similitud con medio continente de distancia? ¿Cuándo editó su disco Alif [con el guitarrista José Antonio Rodríguez] pudo confirmar esa sensación?

Por supuesto. Siempre me ha gustado el sonido de la guitarra flamenca, y el modo de cantar. Me encanta esa energía y esa pasión, que encaja perfectamente con mi música. Cuando vivía en Estambul escuchaba a Paco de Lucía muy a menudo. Para mí es uno de los grandes músicos del mundo, y me ha inspirado desde que era muy joven. Pienso en el concepto de música mediterránea. Creo que la gente del Mediterráneo tiene un sentido compartido de vivir el presente, día a día. Esa es la razón por la que conecto con el flamenco, aunque haya medio continente de por medio.
Hay muchas formas de entender el sufismo. ¿Podría explicar qué supone para usted? Como sufi, ¿identificaría su fe con el Islam, o como una forma de vida espiritual que no se adscribe en ninguna religión concreta?Estudié para ser un sacerdote musulmán, aunque nunca terminé mis estudios, y gracias a Dios soy músico, de modo que puedo expresarme libremente. El sufismo es para mí una actitud, un camino para entender el mundo y la vida. Como quise transmitir en mi disco The tree of patience [El árbol de la paciencia], la paciencia consiste en ver el árbol crecer todos los días con el ejercicio, la actitud correcta, agua y dedicación. Y ahora nos estamos comiendo el fruto de ese árbol. Tan pronto como te quedes bloqueado y preocupado por lo que venga, empiezas a ver la vida como un problema y se termina en el caos. Pero apenas conjures esas cosas con silencio y meditación, todo se relaja y se vuelve sencillo de nuevo. El sufismo recuerda que Dios ama todas las cosas vivientes. Debemos tenerlo en cuenta, y más aún cuando surgen problemas. Esta creencia espiritual hace más sencillos de resolver los problemas que encaramos cada día.
¿Cree que hay libertad para el arte en Turquía?

Hemos conocido casos como el de Orhan Pamuk, quien poco antes de ganar el Nobel fue acusado de “ofender a Turquía”, aunque luego los cargos fueron retirados.

¿Cómo se trabaja, se crea, bajo una coyuntura en la que uno puede ser juzgado por sus opiniones? ¿O los artistas no perciben allí esa forma de censura?

Lo más importante es creer en lo que haces y trabajar duro para sacarlo adelante. Siempre habrá gente a la que no le guste. Yo también he sido criticado por estar en contacto con muchísima gente de otros países que tenían conflictos entre sí, pero para mí nada de eso es relevante. La música es universal, va más allá de las fronteras, regiones y guerras, es el único lenguaje universal que existe, y siempre lo defenderé a ultranza.
Parece que en los últimos años en Turquía, un movimiento social de ‘vuelta al Islam’ está cobrando fuerza, como en todo el mundo musulmán. ¿Cree que puede suponer una restricción del progreso artístico poniendo el acento en las cuestiones morales y restringiendo ciertas manifestaciones artísticas?

Un musulman es alguien que supedita sus deseos a la voluntad de Dios. Espero que el arte y la creatividad no se vean afectados en nombre de Dios.
http://www.mediterraneosur.es/prensa/faruk_omar.html