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lunes, 5 de mayo de 2014

La escritora "afropolita" Taiye Selasi trae a España su éxito Lejos de Ghana


Madrid, 20 feb (EFE).- Precedida por el apoyo de la crítica y de autores como Toni Morrison o Salman Rusdhie, la escritora Taiye Selasi trae a España "Lejos de Ghana", una novela sobre el desarraigo y la diáspora de una familia africana, que ha sido todo un éxito, se ha vendido a 16 países y traducido a nueve idiomas.
Selasi, creadora del término "afropolitas" con el que designa a toda una generación de africanos profesionales y cosmopolitas repartidos por el mundo sin tener un lugar concreto de residencia, nació en Londres hace 35 años, aunque se educó en Massachusetts, en Estados Unidos.
Hija de padre ghanés y madre nigeriana, Taiye Selasi estudio en Yale y Oxford, y durante este periodo conoció a la premio nobel Toni Morrisom, quien la apoyó en su primer texto literario, y así nació "The Sex Lives of African Girls", publicada por Granta. Y después vino "Lejos de Ghana", que entusiasmó a Andrew Wylie, el gurú de los agentes literarios.
Y ahora esta historia de la familia Kweku, que entrelaza las historias sobre la separación y el reencuentro de varias generaciones y culturas desde África occidental hasta Nueva Inglaterra, pasando por Londres y Nueva York, llega en español, editada por Salamandra, y como representante del "afropolitismo".
"Afropolitismo describe un tipo de experiencia, que en principio solo pensaba que la había sentido mi familia y mis amigos, hasta que, hace diez años, me di cuenta de que era una cuestión compartida por muchas personas. Haber nacido en Ghana o en Kenia cuando estás fuera no tiene mucha importancia, sí la tiene ser africano", explica la autora a Efe.
"Lo importante es el hecho no la etiqueta", precisa Selasi en un inglés trufado de un italiano perfecto y cantarín.
Y es que esta mujer de color y de gran belleza vive desde hace tres años en Roma, donde asegura que se siente agradecida y feliz, y donde actualmente participa en un programa de televisión sobre escritura.
"Vivir rodeada de belleza por todas partes no tiene precio -dice- y es la mejor fuente de inspiración para un creador. Cada día que paseo por las calles descubro una iglesia nueva, una escultura o una pared a la que le da una luz especial", subraya.
La experiencia de no crecer en un lugar fijo, el asunto de la identidad y la separación es un asunto nuclear en el libro y en ella misma.
"La sensación de no ser de ningún sitio ayuda a escribir y en mi caso recojo todas las fuentes y las piezas de mi cultura y de mi pasado -argumenta- porque en el libro está reflejado la cultura yuruba de mi madre, la espiritualidad con la tradición folclórica y musical o la tradición musical también de mi padre". Ambos se conocieron cuando estudiaban medicina en Zambia.
Yo, además, estudié chelo y piano cuando estaba en Bostón y también el hip hop, de mi paso adolescente en Estados Unidos. Y todo eso está en mi escritura, como mi amor por los mitos griegos o el latín", subraya esta mujer que también escribe guiones y hace fotografías.
En "Lejos de Ghana", Selasi cuanta la historia de Kweku Sai, un reputado cirujano formado en Estados Unidos que muere repentinamente en su casa de Accra a los 57 años, una muerte que tendrá consecuencias en todos los miembros de la familia de Kweku, a la que había abandonado años atrás en América
Pero la historia de esta familia podría ser la historia de otra familia cualquiera en otro país con parecidas circunstancias híbridas.
"Esta es la historia de seres humanos, de una familia, de sus vidas y relaciones y eso pasa en cualquier sitio, porque es una saga familiar y eso es algo universal, aunque los personajes de África occidental, de Nigeria y Gana. Las geografías que más me interesan son las humanas. los paisajes interiores", sostiene esta creadora, que dice que no tiene muchas fronteras ni límites.
"Me siento en casa en todas las partes. No tengo fronteras. Soy un país fácil de invadir; eso es algo positivo para un escritor, no para una mujer, pero bueno para un escritor", concluye.
Por Carmen Sigüenza.


jueves, 22 de agosto de 2013

Las puertas del paraíso, de Yiyun Li




Entrevista a Yiyun Li, autora de "Las puertas del paraíso" (Lumen)

Yiyun Li, autora de Los buenos deseos (Lumen, 2007) -conjunto de relatos que obtuvo excelentes críticas y numerosos premios-, publica ahora su primera novela, una historia ambientada en la China comunista de 1979.


Por Eva Orúe Tiene Yiyun Li una manera dulce de encarar a su interlocutor, unos modos suaves que remiten al tono amable de su novela. Afortunadamente para quien la entrevista, hablar con ella es menos traumático que leer Las puertas del paraíso, porque en directo, al contrario de lo que ocurre con la obra, tras esa dulzura no se agazapa horror alguno. La novela es la historia de un descubrimiento: el de los sentimientos de una ciudad que se desnuda tras la abominable ejecución de una mujer en la China comunista de finales del siglo XX. Con este libro espléndido, inquietante, que ha merecido el elogio unánime de la crítica estadounidense, Li vuelve al territorio que transitó en Los buenos deseos , libro de relatos que Lumen publicó en 2007. Sigue escribiendo para entender lo que pasó. Y, al hacerlo, consigue que nosotros nos asomemos a una historia no tan lejana. Déjeme que le pregunte primero por su idioma de escritura que es el inglés, y no el chino. ¿Hay alguna razón, además, obviamente, del hecho de que vive en Estados Unidos desde 1996? Bueno, inglés es el único «otro idioma» que conozco más allá del chino. Y no, no escribo en chino, nunca lo he hecho. No sé qué decirle, el inglés es una opción natural para mí. Podría decir que el inglés es mi idioma materno como escritora, ni escribo ni he escrito nunca en chino así que no puedo comparar. Además, pienso en inglés, no voy traduciendo. Bueno, he de traducir situaciones, o aspectos, pero sólo eso. No escribe en su idioma materno pero sí sobre su país natal, una y otra vez. Pero es inevitable, porque China es parte de mí. Vivir en Estados Unidos, ¿le facilita la tarea de escribir sobre su país y su gente? Sí, para mí es más fácil porque para mí la distancia física, la distancia geográfica, es muy importante. Sin duda, la idea de estar fuera me ayuda a escribir. ¿Necesita también explicarse lo que pasó allí, necesita escribirlo para entenderlo? Es verdad que cuando siento curiosidad sobre algo, cuando intento entender un fenómeno o algunos acontecimientos que pasaron en China, me pongo a escribir para entender. Así que lo hago sobre todo para satisfacer mi curiosidad. Usted ha declarado que no es una escritora política. Sí. Pero sus libros son políticos. Para mí, ser un escritor político, comprometido, significa que tienes un programa, y yo no tengo un programa. Creo que es muy peligroso tener uno cuando empiezas a escribir, porque entonces haces lo opuesto a la propaganda comunista, pero haces propaganda. Así que no soy política en el sentido de que no tengo en mi narrativa una posición que he de defender, puedo tenerla en la vida real pero no en mi literatura. No obstante, por supuesto mis libros son muy políticos porque el siglo pasado China fue un lugar muy político y esa historia no se puede obviar. En ese sentido, y como yo sigo a mis personajes, el libro sí es político, y el ambiente que describo es político. También ha dicho que no es una escritora autobiográfica. Sí. Pero lo es. ¿Lo soy? Bueno, depende de cómo defina «autobiográfico». No escribo sobre mis historias, pero sí sobre mi memoria. Estos personajes, a veces, proceden de mis recuerdos, pero desde ese origen hasta, por así decirlo, el producto final, he de inventar sus historias y esas historias vienen de mi imaginación, más que de mi experiencia. Creo que cuando otros autores hablan de «autobiográfico» se refieren a sus propias experiencias, pero mis propias experiencias me interesan mucho menos que saber cómo viven esos personajes. Si viajáramos con usted hasta sus años chinos, ¿encontraríamos alguien como Nini o como el Maestro Gu? Sí, sí, en mis recuerdos hay gente así. Conocí sus caras y a veces también sus historias, lo que les pasó, pero no conocí su mundo interior, y escribir es buscar su mundo interior. La ciudad donde todo ocurre, Río Turbio, está inspirada en la ciudad de su marido… Su ciudad natal. Claro, no era exactamente igual, aunque él dibujó un mapa para mí muy detallado, y yo puse la casa de cada personaje en el mapa, así que físicamente era muy parecida a su ciudad natal. La lectura de la novela es placentera, pasan cosas con toda naturalidad, y de la misma manera natural, de pronto, describe los hechos más atroces. Desde luego, no planifico las cosas para impactar a los lectores, ni para incomodarlos, pero creo que cuando escribes un libro, cuando reflexionas sobre estas cosas, cuando estás tanto tiempo viviendo con los personajes, simplemente llegas a describir el mundo desde su punto de vista. Pero, por poner un ejemplo, describe la tortura a la que es sometida la hija de Gu como si tal cosa. ¡Pero es algo que no se puede evitar! Es lo que pasó… No creo que el escritor deba apartar sus ojos de los momentos horribles… Y a diferencia del cine, no puedes utilizar la música, o recurrir a esos instrumentos visuales para advertir al lector. Se trata de describir las cosas lo más sencillamente posible, lo más objetivamente posible. Es lo mejor. ¿Cuál es su relación con los personajes? Los quiero, a cada uno de ellos. Incluso a los más malos. ¿Sabe? No hay personaje malo para mí, son todos buenos. Pueden ser mala gente, pero buenos personajes. Es una experiencia divertida, cuando eres escritor vives con tus personajes incluso más que con la gente que te rodea, ves a tu marido y a tus hijos por la mañana y por la noche, y entre medias vuelves a ese otro mundo, a vivir con esta gente. Me sentí muy ligada a ellos mientras estuve escribiendo, pero llega un momento en el que tienes que cortar esas ligaduras y decirles: sal al mundo, ya no te necesito. ¡Es como independizar a un hijo! Los niños son esenciales en su historia… Déjeme decirle que los niños y, me atrevo a decir, los animales son parte esencial del mundo que describo. Los animales son muy mal tratados en el libro, y los niños no reciben un trato mucho mejor porque de alguna manera no son considerados seres humanos completos, y por tanto no se les trata con respeto, ni compresión ni afecto. Eso sí: están en una posición espléndida para contemplar el mundo porque sí son seres humanos, y sí tienen sentimientos… Sí, me gustan los niños de esta novela, es así como ellos miran el mundo, sus puntos de vista son los menos corruptos, los menos contaminados. Es casi doloroso: sigues a esos niños por las páginas del libro, te sientes triste por ellos, sufres por ellos y de pronto piensas: pero, ¿cómo pueden actuar de esta manera tan horrible? Lo sé, lo sé, son niños, pero eso no quiere decir que sean inocentes. Sobre todo Bashi, que es algo así como el tonto del pueblo. No quiero hacer de ellos ángeles, o convertirlos en bellísimos seres humanos, porque son capaces de hacer cosas horribles, como sus padres o sus vecinos. Aunque es más triste en su caso, al menos para mí. Aun a riesgo de parecer infantil, quiero preguntarle: ¿Ha llegado a entender cómo la gente puede ser tan mala? Por miedo, porque es parte de la naturaleza humana, por hambre de poder… No lo sé, pero sí sé que la gente puede ser terrible unos con otros y eso pasa una y otra vez. Volviendo a sus personajes, creo adivinar que, entre todos, el Maestro Gu es su favorito… Me siento muy cerca de él, era el único que tiene un sentido completo del mundo, tiene una educación occidental, lee a Kant, antes era un filósofo, un educador, conocía el mundo y la historia más que los demás… pero al final abandona. Es quizá lo más penoso del libro: ver a una persona como él, a un intelectual, rindiéndose. Y sí, me sentí muy cerca de él. De hecho, suelo decir que durante la escritura viví con todos los personajes pero viví en el Maestro Gu. A Las puertas del paraíso se agolpan los héroes, aunque todos son gente corriente… Quería explorar el concepto del heroísmo, porque nosotros crecimos en una cultura en la que héroes y heroínas eran muy respetados, todo el mundo quería ser un héroe. Y el sacrificio es una parte importante del ser héroe. Así que quería rascar la superficie de los héroes y las heroínas para ver cómo son realmente. Al mismo tiempo, aunque a los héroes se les atribuye la voluntad de cambiar las cosas, sus héroes son fatalistas… Mucha gente dice que soy una escritora fatalista, lo cual probablemente es cierto. Pero piense en esa gente, que vive esa vida, quiere amar, tener familia, desarrollar sus carreras… Y siempre hay un poder superior que los maneja, que marca su suerte, algo de lo que a veces no se dan cuenta hasta que son movidos de un sitio a otro. Sí, es una visión del mundo muy fatalista. En todo este tiempo, ¿ha vuelto a China? Sí, he vuelto. ¿Leen allí sus libros? ¿Qué le dicen? No hay traducciones, aunque se pueden adquirir las ediciones inglesas y estadounidenses de mis libros. Y la reacción no es muy positiva, tienden a ser negativos porque creen que los trapos sucios hay que lavarlos en casa. La gente es muy sensible, se puede herir sus sentimientos muy fácilmente… El mundo que usted nos describe, ¿pervive? Hay cambios, por supuesto, el libro está ambientado en los 70 del siglo pasado. Pero tiendo a creer que los cambios son superficiales. Sí, las ciudades tienen nuevas calles, rascacielos, más gente, algunas cosas van mejor, pero si miras debajo de la superficie la gente es la misma, los seres humanos evolucionan más lentamente. A mí me gustan los autores rusos, y si lees a Dostoieveski y sabes lo que pasó después en la Rusia soviética te das cuenta de que las cosas no cambian tanto, 200 años antes o 20 después… Sabía que le gustaban los rusos porque en alguna ocasión ha dicho que escribe para hablar con los grandes escritores, con Tolstói y Chéjov… Dos grandes maestros para mí. Y sí, escribo para hablar con ellos, porque esa es la parte divertida de escribir. Además, la han comparado o relacionado con Pamuk y Coetzee… No creo estar relacionada con ellos, pero veo la influencia. Quizá más por Coetzee porque me gusta su trabajo. Pamuk también, y está en la frontera entre el Este y el Oeste… Es un llamativo fenómeno, el de los muchos escritores chinos escribiendo sobre China desde fuera de China… He de decir que no los conozco personalmente; bueno, he conocido a alguno pero no tenemos una relación como para decir: somos una generación. Porque yo no pienso en mí misma como en una escritora china viviendo en el Oeste, o como una emigrante… Creo que esas clasificaciones no me afectan. Venimos del mismo sitio, y escribimos sobre China… pero de maneras diferentes. Tengo entendido que está trabajando en una segunda novela, y que también está ambientada en China. Parcialmente. Una parte en China y la otra parte yo diría que en el mundo. ¿Se siente preparada para escribir una novela ambientada en los EE UU? ¿Por qué no? Si hay algo que me fascina no me importa donde esté: en Irlanda, Estados Unidos, España o China. Lo único que necesito es saber de qué estoy hablando. Y ahora ya conozco Estados Unidos realmente bien. En cierto modo, volvemos al principio: escribir para explicar, y para entender. Algunos dirán que para eso están los libros de historia… Los libros de historia son sobre todo sobre estadísticas, no van a la mente de las personas, ni a la vida concreta de las personas concretas. Sin embargo, la narrativa puede ser muy fuerte mostrando la vida individual, y para mí esa es la belleza de la narrativa, que llegas a conocer a esa gente, a la que no puedes conocer en los libros de historia. Alguien dijo que la única patria es la infancia. Quizá por eso vuelve siempre a su país natal… ¿Sabe? En los últimos años he sufrido un cambio. Durante un tiempo no hacía más que decir: “volvamos a China”, porque siempre quieres volver a ver a los tuyos. En algún momento, eso pasó a ser: vamos a China… pero volvamos a Estados Unidos, y volver a América ya era volver a casa. Ahora no me siento atada a ningún sitio hasta el punto de pensar que nunca lo abandonaría. Podría vivir en cualquier lugar, y de hecho no me importaría hacerlo... Precisamente, el título original de su novela es The Vagrants , los vagabundos… Y en el libro hay dos vagabundos. ¿Son ellos, los del título? Hay una pareja, los Hua, que son los vagabundos oficiales. Pero en realidad cuando lo puse pensaba en todos ellos, porque los personajes del libro no están asentados, están como flotando en este lugar.

sábado, 9 de marzo de 2013

viernes, 4 de enero de 2013

El sabor de la miel

El sabor de la miel




“Hay quien invoca a los espíritus. Yo invoco a los cuerpos. No conozco mi alma ni la de los demás, pero conozco mi cuerpo y sus cuerpos.
Eso me basta.”

Así da comienzo el libro de Salwa Al Neimi, autora de origen sirio asentada en París. Su libro, El sabor de la miel, es un texto provocador, directo, removedor de conciencias. Al Neimi no escribe una novela sino una crítica acerva contra el conservadurismo y la pacatería que, en materia sexual, domina al mundo árabe. Arremete contra la represión sexual y los tabúes sobre la sexualidad con los que creció.



“No soy la única ignorante. Parece ser que la ignorancia se ha generalizado en el período de decadencia sexual que vivimos actualmente” (p. 154).

“Me pregunto si las lectoras de Elaph entenderían algo del libro que redactó el jeque al-Suyuti para las mujeres en el siglo XIII sobre el arte de hacer el amor, visto que viven en la edad de piedra de la sexualidad.” (p. 155)

Además El sabor de la miel es un alegato a favor del sexo por el sexo para una mujer, fuera del matrimonio o de cualquier relación comprometida.

La obra en sí no tiene gran calidad literaria. La autora y su libro se han hecho famosos y han sido traducidos a varios idiomas por el tema que trata y cómo lo trata, ni más ni menos.

Lo más interesante de El sabor de la miel es que Al Neimi cita textos eróticos clásicos, de la rica tradición árabo-islámica “es un tesoro oculto que poca gente conoce” (p. 19), para apoyar su tesis de que el mundo árabe e islámico ha vivido tiempos mejores en lo que a las relaciones sexuales se refiere o, cuanto menos, tiempos en los que hablar del cuerpo, del sexo y del placer no era tabú.

“La libertad con que escribían los antiguos se burlaba de mí con su séquito de palabras que no me atrevo a pronunciar y tampoco a redactar.” (p. 19)

Para Al Neimi la lengua árabe es el idioma del sexo. Los textos clásicos a los que se refiere utilizan, sin pudor, gran cantidad de vocabulario relativo a las partes del cuerpo y el deleite sexual. En contraposición a esta riqueza expresiva medieval, critica que los árabes actuales, debido a la represión sexual, utilizan otros idiomas para hablar de sexo.


Sin embargo, y sin perder de vista la belleza de las citas y la desinhibición que reflejan frente a las relaciones sexuales, tampoco hay que idealizar ese pasado. De sexo y erotismo escribían sobre todo sabios de la ley, hombres de religión, que tratan las relaciones sexuales dentro del matrimonio como un tema más de la vida de todo musulmán. Es decir, nos parecen desinhibidos y exentos de tabúes pero su marco es la relación institucionalizada entre hombre y mujer. Eso sí, estos venerables sabios abordan el placer sexual como algo natural, y, aunque se refieren sobre todo a los hombres, no olvidan a las mujeres. Por otro lado, son textos cultos, inaccesibles para la gran mayoría de la gente en tiempos premodernos [véase "El islam y el placer sexual" de L. Bernabé y "Esparcimiento de corazones", Al-Tifasi [reseña] de M. Moreno en Araboislamica].

Destacar, por último, como excepción, los casos de Houba de Medina “famosa dama de la que no se salvó ningún hombre y que, al mismo tiempo, fue una lesbiana reconocida” (p. 103) y Al-Alfiya “a quien considero una de las más importantes adalides de la liberación de la mujer, la sexual, al menos. Es un personaje mítico” (169).

Salwa Al Neimi, El sabor de la miel. ¿Por qué una mujer árabe no puede hablar de sexo?, emecé, París, 2008. Trad. del árabe de Myriam Fraile.
Imágenes:1) portada del libro en su versión española, 2)Dos amantes, dibujo de Reza Abbasi, famoso pintor iraní de la corte del Shah Abbas (s. XVI)3) La escritora, Salwa Al Neimi, 4)Mujer escribiendo en la corte del Shah Abbas (1585-1627)

Sabor de la miel por periodistadigital

sábado, 19 de mayo de 2012

Matar de Sherezade

Yo maté a Sherezade: confensiones de una mujer árabe furiosa es un libro con el que se pretende derribar la imagen tópica de la mujer árabe sumisa que podemos encontrar en cualquier país de Occidente y demuestra que el feminismo tiene sentido en Oriente Medio.

Sherezade es un modelo más de sumisión, una conspiración contra la mujer, que muestra las grietas por las que salvar su vida, sin resistencia ni lucha contra la tiranía. Hay que matar a Sherezade para terminar con esta sumisión con el fin de que Lilith renazca, la mujer creada con el mismo barro que Adán y que abandonó el paraíso por voluntad propia, ella es la esencia de la identidad de la mujer.

La autora de este ensayo es Joumana Haddad (Beirut, 1970), responsable de las páginas culturales de An Nahar, uno de los periódicos más importantes de Líbano, además de redactora jefa de Jasad, única publicación erótica del mundo árabe que se publica en el Líbano porque en los otros países está censurada. Lo único que pide esta autora es que la mujer sea más egoísta y luche para ella misma.



Quieren matar a Sherezade? Adelante. Esta escritora, una árabe muy furiosa, ya lo ha hecho, igual que tantas otras mujeres que hoy piden libertad en sus países.
La periodista libanesa Joumana Haddad. | Fernando Alvarado
La periodista libanesa Joumana Haddad. | Fernando Alvarado
Hay que estar muy segura de sí misma para llamar estúpida a Sherezade, la mitificada protagonista de Las mil y una noches. Y hay que ser tan arrojada como la libanesa Joumana Haddad para asegurar que ese personaje es una conspiración contra las mujeres árabes en particular, y contra las mujeres en general.
Yo maté a Sherezade, publicado en España por Debate, está levantando una buena polvareda. Es un libro escrito por una mujer árabe furiosa. Joumana Haddad, poeta, traductora políglota –habla seis idiomas– y periodista del principal diario libanés, An Nahar, está muy enfadada por tres razones de peso.
Las explica con enorme claridad.
“Porque ser árabe hoy implica ser hipócrita; no poder vivir y pensar como realmente se quiere; porque significa ser parte de un rebaño, claudicar por completo de la individualidad, y significa también enfrentarse a un buen número de atolladeros”. Por citar unos cuantos: el totalitarismo, la corrupción, el desempleo, la pobreza, el sexismo, el analfabetismo, el extremismo religioso, la poligamia, la homofobia, la arrogancia, la sospecha y la condescendencia de Occidente. Y son sólo unos pocos.
Muy combativa y muy femenina, defensora de un post-feminismo alejado de los postulados añejos de los años 60 y 70, Joumana Haddid reivindica para hombres y mujeres un individualismo de esencia creativa, lejos de esa consigna árabe que afirma que las naciones las hacen las masas. También las revoluciones, como hemos visto desde enero. Pero esta periodista se muestra muy escéptica frente a grupos, ideologías y luchas colectivas, incluso cuando estas persiguen causas nobles.
“Es nefasto formar parte de un grupo donde pierdes tu juicio crítico y donde no piensas por ti misma, donde siempre hay alguien que piensa por ti, y te dice cómo tienes que vivir. Eso está pasando en los países árabes, y necesitamos protegernos de ello. Y más que nunca en estos tiempos de populismo”.
En las revoluciones en los países árabes, que se han ido contagiando de ansias de libertad, las mujeres, como en la Plaza Tahir de El Cairo, han tomado también su parte de protagonismo. Las hemos visto manifestándose, usando los teléfonos móviles como armas. “Me siento entusiasmada con lo que está sucediendo, y también orgullosa, porque nadie esperaba este despertar. Pero tengo que decir que ahora mismo vuelvo a sentirme escéptica. Dudo de que haya sido un éxito. Espero acontecimientos, pero no creo que hacer luchas colectivas a día de hoy pueda generar un cambio positivo y duradero en nuestras sociedades”.
Haddad se muestra muy firme: “Todas las luchas colectivas de las que hemos sido testigos han finalizado con una cancelación de la identidad humana. En estas semanas se ha producido un encuentro en un punto común de muchas tendencias individuales que han ayudado a formar ese movimiento. Como mujer árabe siento que el peligro ahora es que la mujer, que ha participado y contribuido a estos movimientos, no está en la fase posterior”.
“No somos sumisas”
Mejorar la situación de las mujeres árabes es una prioridad para Joumana Haddid y para tantos miles de mujeres que quieren ser eso: mujeres. “Soy una mujer árabe, pero yo, y muchas como yo, no llevamos velo, no somos analfabetas y no somos sumisas”.
Pero Haddid, y muchas como Haddid, comprenden el alcance de los problemas para millones de mujeres árabes, aplastadas por la falta de formación, por el peso de las tradiciones; entre la desesperación y la liberación. Ella sabe que hay un muro de encrucijadas políticas, sociales y existenciales. “Hay que derribar ese muro desde dentro; los cambios no son una mercancía que se pueda importar”.
Por eso, una y otra vez, Jormana Haddid insiste: “Los derechos de la mujer no son un lujo; son esenciales para una democracia. Hay quien opina que no son una prioridad, que son algo que se consigue en una etapa posterior, cuando ya se ha alcanzado la democracia y el bienestar económico. Es un error: no hay democracia sin respeto a las mujeres”. Matar a Sherezade y hacer a diario una declaración de guerra Joumana Haddad es una lectora compulsiva desde niña, cuando se encaramaba a las estanterías más altas de su casa en Beirut para leer libros prohibidos como ‘Lolita’, de Nabokov, o ‘Sexus’, de Henry Miller. Ella no es una gran admiradora de Sherezade. Pero en Occidente y en la cultura árabe se ensalza a este personaje de ‘Las mil y una noches’ como a una mujer con imaginación e inteligencia que escapó a la muerte sobornando al hombre. “El mensaje es: convence a los hombres, dáles lo que tienes y lo que ellos quieren y te salvarán la vida”. Gran error, como señala la poeta, que lastra a todas las mujeres que aún creen que complacer al hombre es la manera de abrirse paso en la vida. Haddad afirma que “el daño que ha causado la mirada occidental a la mujer árabe es importante pero secundario; el daño de los sistemas políticos y sobre todo religiosos es más grave, pero el peor es la incapacidad o la indiferencia de la propia mujer árabe para sentirse indignada por lo que está viviendo”. La escritora denuncia la indulgencia que subyace tras esa imagen de víctima. “A veces es más fácil decir ‘No puedo hacer, nada, es mi destino, tengo que abandonarme a él’, que transformar cada día en una declaración de guerra”.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Alberto Ruy Sánchez y los Jardines secretos de Mogador

Leer los libros de Alberto Ruy Sánchez en Essaouira, paladear sus imágenes levantando la vista y viendo Mogador en el horizonte es un escenario en el que germinaron algunos de nuestros relatos

Nawal el Saadawi

HÉROE DE LAS LETRAS: NAWAL EL SAADAWI por Geeta Malik
Nawal El Saadawi nació en una pequeña villa de Egipto y nunca aceptó autoridad alguna sin cuestionamiento. A la tierna edad de diez años, cuando iba a ser casada con un hombre que le doblaba la edad, El Saadawi accidentalmente derramó té caliente sobre él, escapando por tanto de un destino que no había escogido. Y así comenzó el legado de sus escritos políticos y su rechazo a la sumisión de un sistema con el que no concordaba. Nawal El Saadawi dejó su villa de Kafr Tahla para asistir a la Universida de El Cairo y en 1955, se graduó con un título en siquiatría. Empezó a practicar la siquiatría y eventualmente se convirtió en la Directora de Salud Pública de Egipto. También editó una revista llamada ¨Salud¨, la cual se enfocaba en medicina preventiva. El Saadawi también compartió su tiempo y energía escribiendo sobre temas que afrontaba la mujer, especialmente en la cultura árabe. Sus escritos la llevaron eventualmente a ser apartada del cargo de Directora y al cierre de su revista. Sin embargo, en vez de ceder ante la presión para silenciarla, El Saadawi continuó escribiendo. Después de publicar numerosas piezas, tanto ficticias como no ficticias, incluyendo su trabajo más famoso, The Hidden Face of Eve, 1970 (El Rostro Escondido de Eva, 1970), El Saadawi descubrió que era muy difícil encontrar un trabajo estable y acorde con su preparación. Sus escritos y opiniones habían asustado a aquellos en el poder. En efecto, sus ideas sobre la igualdad de la mujer y sus críticas políticas abiertas fueron consideradas como tal amenaza al régimen opresivo por lo que fue encarcelada en el año de 1980 . Nuevamente, las barras de la prisión no pudieron detenerla de su activismo. En 1981, El Saadawi formó la Asociación Solidaria de Mujeres Árabes y continuó escribiendo en cuanto pudiera encontrar en prisión, incluso papel higiénico. En la ocasión de su liberación en 1983, sus escritos fueron publicados en memorias desde la prisión de mujeres. Nawal El Saadawi nunca comprometió sus creencias sólo por vivir en comfort. Ella comenta: ¨Cuando salí de prisión habían dos rutas que pude haber tomado. Pude haber sido uno de esos esclavos de la institución gobernante, y por lo tanto adquirir seguridad, prosperidad... o pude haber continuado en el difícil sendero, aquel que me llevo a prisión... El peligro ha sido parte de mi vida desde que tomé una pluma y empecé a escribir.¨ A pesar de las amenazas de muerte por parte de los fundamentalistas, El Saadawi continúa adoptando su postura feminista y viaja alrededor del mundo enseñando acerca de su vida, sus escritos y la necesidad de luchar por el cambio. Ella ha enseñado en la Universidad de Duke, en la Universidad del Estado de Washington y en la Universidad Atlántica de la Florida. Ella continúa escribiendo. Escrito por Geeta Malik UNA REVOLUCIONARIA Escritora, psiquiatra y, sobre todo, inconformista, Nawal al Saadawi es una feminista y conocida disidente política del mundo árabe que nunca aceptó autoridad alguna sin cuestionamiento. Tachada de blasfema por amplios sectores, considera que la religión es producto de la política. Sus libros y escritos la han llevado a la cárcel y al exilio y a pesar de las amenazas de muerte, continúa en la batalla de mostrar la necesidad de luchar por el cambio. A pesar de las consecuencias que le ha acarreado decir lo que piensa dice que prefiere morir antes de no poder expresar su opinión. Nació el 27 de octubre de 1931, en la aldea de Kafr Tahla, y fue la mayor de nueve hermanos. Su padre, licenciado por la Universidad de al-Azhar, la más prestigiosa en la enseñanza de las Ciencias Islámicas y funcionario del Ministerio de Educación, luchó en la revolución de 1919 y como resultado de ello fue desterrado a un pequeño pueblo en el Delta del Nilo y castigado por el Gobierno durante diez años. Su madre provenía de una familia de la clase alta egipcia. Ingresó en la Facultad de Medicina de El Cairo en 1949 y finalizó sus estudios de psiquiatría en 1955, trabajando en la universidad y en el Centro de Salud Rural de Tahla, donde pudo observar las dificultades y desigualdades con que se enfrentaban las mujeres rurales. Más tarde estudió en la Universidad de Columbia, Nueva York, y obtuvo una maestría en Salud Pública en 1966. Se convirtió en la Directora de Salud Pública de Egipto y fue despedida en 1972 a causa de su libro “Women and Sex”, publicado en árabe en 1969 y prohibido por las autoridades políticas y religiosas, en el que abordaba el tabú de la sexualidad de la mujer musulmana y se manifestaba en contra de la mutilación genital femenina. Igual suerte corrió como directora de la revista Salud fundada por ella y que fue cerrada en 1973. Desde entonces, sus libros y novelas, la mayoría centrados en temas sobre la sexualidad de las mujeres árabes y musulmanas, en el contexto de una autoridad y tradición religiosas represivas, la convirtieron en blanco del régimen egipcio y de las autoridades religiosas islámicas. Criticó abiertamente el sistema patriarcal y abordó otros temas tabú como el aborto, el abuso de menores, y las diversas formas de opresión a la mujer. Denunció el patriarcado de las religiones y argumentó la teoría de que Egipto en la antigüedad era originalmente un matriarcado. Se ha casado tres veces. La primera con un estudiante de medicina pero el matrimonio fue corto, y largo el camino para conseguir el divorcio, debido a las normas restrictivas de la mujer en el Islam. Su segundo marido no aceptaba que ella escribiera, por lo que el matrimonio también terminó en divorcio. En 1964 Nawal se casó con su actual marido Sherif Hetata, médico y novelista, que ha traducido varios de los libros de su esposa al inglés. De 1973 a 1978 trabajó en el Instituto de Literatura y Ciencia. También fue investigadora en la Facultad de Medicina del Cairo y trabajó para las Naciones Unidas. En septiembre de 1981 fue encarcelada. Sus ideas sobre la igualdad de la mujer y sus críticas políticas abiertas fueron consideradas como una amenaza al régimen opresivo. Fue liberada a finales de noviembre de 1981, dos meses después del asesinato de Sadat. En la cárcel escribió su libro “Memorias de la mujer en la prisión”, en un rollo de papel higiénico y con un lápiz de cejas que alguien le pasó de contrabando del pabellón de las prostitutas. Sobre su estancia en prisión cuenta: ¨Cuando salí de prisión habían dos rutas que pude haber tomado. Pude haber sido uno de esos esclavos de la institución gobernante, y por lo tanto adquirir seguridad, prosperidad… o pude haber continuado en el difícil sendero, aquel que me llevo a prisión… El peligro ha sido parte de mi vida desde que tomé una pluma y empecé a escribir.¨ En 1982, fundó la Asociación para la solidaridad con la mujer árabe, la primera organización legal feminista independiente, dedicada a la promoción de la participación activa de la mujer en la sociedad árabe. Esta organización se opuso a la Primera Guerra del Golfo en 1991 y fue prohibida por las autoridades egipcias, al igual que su publicación, la revista Noon de la que era directora. Los fondos de esta Asociación, una vez cerrada, fueron traspasados a otra denominada “Mujeres en el Islam”. De 1988 a 1993 su nombre figuró en las lista de amenazadas de muerte emitida por varias organizaciones fundamentalistas, por lo que se exilió con su marido en los Estados Unidos, y regresó a Egipto en 1996. Nawal El Saadawi Es Doctora Honoris Causa por tres Universidades y ha recibido varios premios literarios nacionales e internacionales. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y algunas forman parte del programa de estudios de varias facultades. En diciembre de 2004 se presentó como candidata presidencial en Egipto, aún sabiendo que nunca se le daría la oportunidad de acceder al gobierno. Cree que la religión es producto de la política y no entiende cómo algunos “se matan por ello”. “¿Quién de vosotros ha elegido su religión?, la hemos heredado”, le espetó a un auditorio heterogéneo pero atónito por igual ante su dialéctica. Para ella, “seguir adorando el Corán es un peligro. “Hay que adaptar el texto a la realidad, no la realidad al texto”. Afirma que decir “soy palestino, soy musulmán o soy judío” es caer en el comercio religioso y anima a que en el futuro todos creamos en la justicia. Después de estudiar el Corán, el Evangelio y la Torá tiene claro que hay muchas similitudes en cuanto a la opresión de la mujer y el racismo porque “los otros que no creen en lo que yo creo son unos apóstatas”. Con 80 años, se sintió feliz cuando estalló la revolución egipcia, en la que participó de forma activa acudiendo a la calle todos los días. Confiesa haber soñado con ella durante mucho tiempo. “Las mujeres participamos en todo lo que sucede. El régimen nos quitó muchos derechos después de la última revolución en Egipto. Ahora somos muy prudentes. No dejaremos que eso vuelva a suceder. Y voy a decir lo mismo a las mujeres tunecinas. Que sean conscientes de los peligros y no se den por vencidas” “Todo en nuestro país está en manos del estado…por leyes conocidas u ocultas, por la tradición o por el miedo establecido y enraizado en la autoridad gobernante.” “No quiero nada. No espero nada. No le temo a nada. Por lo tanto, soy libre. Durante nuestra vida, son los deseos, las esperanzas, los miedos los que nos esclavizan.” “Nada es más peligroso que la verdad en un mundo que miente” María Torres.

martes, 24 de enero de 2012

La emigración a los ojos de Mohamed Chukri

Mohamed Choukri, considerado como uno de los más prodigiosos autores del mundo árabe y analfabeto hasta la edad de 21 años, escribió una de las más famosas obras de la literatura marroquí contemporánea: "El pan desnudo", una autobiografía de Mohamed Chukri que durante 17 años encabezó la lista de libros prohibidos en Marruecos.
La revista digital “Pliegos de Opinión” quiso homenajear su figura y su obra con este informe especial en el que publicaron el texto inédito de Mohamed Chukri titulado Raíces. También incluyeron varios artículos seleccionados en la red, una entrevista, una reseña del último libro suyo publicado en España "Rostros", amores, maldiciones y una breve nota biográfica del autor.




NOS QUEDA LA PALABRA TESTIMONIOS DEIDAD SOLIDAR





MOHAMED CHOUKRI
FUENTE: PLIEGOSDEOPINION
…La emigración ha cambiado de cara: se ha convertido en silenciosa y mortífera. Si la emigración fue, en el pasado, una prueba iniciática que acrecentaba el humanismo de la persona y le permitía pasar de un estado de indigencia a un estado de enriquecimiento, se ha convertido, actualmente, en una antecámara de la muerte, real o metafórica. La candidatura a la emigración es una candidatura a la muerte. Expulsado por las carencias y la sequía, arrojado en brazos de la aventura, el emigrante no lleva con él más que un rayo de esperanza y un asustado soplo de dignidad…
…El litoral español se alcanza desde Tánger en menos de una hora.
El transportista hace pagar caro este sueño a aquel que quiere ir a su encuentro. Millares de dirhams. Una suma con frecuencia difícilmente adquirida. Estos Ulises modernos no vuelven siempre de sus aventuras. Los dioses del Olimpo han emigrado ellos también.
El abismo que separa a los países ricos de los países pobres es más profundo que nunca. La sociedad de consumo, la opulencia de Occidente, el mito de la democracia, han operado una fascinación inigualable sobre los pobres del tercer mundo… En mi país, centenares de clandestinos intentan cada día atravesar el Estrecho, arriesgando sus vidas sobre pequeñas barcas. Obstinados en su búsqueda de la tierra prometida, provocan a la muerte… Europa asiste actualmente a este fenómeno con angustia. Ve su ciudadela asediada por todas partes y, para protegerse intenta (quiere) transformar sus fronteras en una fortaleza inexpugnable.
La muralla de hierro se transforma en una muralla de arena. Que quiere la Europa opulenta si no salvaguardar su riqueza.

Mohamed Chukri

RAÍCES(TEXTO INÉDITO DE MOHAMED CHOUKRI)
FUENTE: LA REVISTA DIGITAL “PLIEGOS DE OPINIÓN”
Aquellos que han leído mi autobiografía, El pan desnudo , saben que soy hijo de la inmigración.
MOHAMED CHOUKRI
Fue en los años cuarenta. Mi territorio de origen, el Rif, padeció una terrible sequía. Los míos, como todos los demás, fueron arrojados a los caminos por el hambre y la escasez. Tomaron los caminos del exilio; unos hacia Orán, otros hacia la zona norte de Marruecos y especialmente a Tánger. Desde Beni Chiker, aldea próxima a la ciudad de Melilla, transportamos un sólo y único bien: el rifeño, nuestra lengua.
Tenía siete años cuando encallé en Tánger, el Paraíso de la época. Y, cuando quería jugar con otros niños del arrabal donde mis padres habían plantado su barraca, encontré la persecución: - “Vete de aquí, hijo del hambre”. “¡Largo! ¡Fuera, rifeño!”
¿Será natural la crueldad en los niños? En cualquier caso, sabe ser espectacular.
En este mismo arrabal vivían gitanos y andaluces, tan marginados como nosotros, los rifeños, pero gozando de un estatus menos precario que el nuestro. Hacía mucho tiempo que estaban instalados allí. Ganaban su vida algunas veces haciendo trabajos manuales, otras veces robando. Sus hijos me aceptaron y trataron como uno de ellos. Unía con frecuencia mi fuerza a la suya para atacar a los otros niños del suburbio, los más violentos, los marroquíes. Estos niños gitanos y andaluces me enseñaron no solamente a defenderme, los niños hablan sobre todo con el lenguaje del cuerpo, sino también a pronunciar las primeras palabras en español. Es así como aprendí el español antes que el dialectal marroquí. La lengua del exilio.
Todavía hoy, el Mediterráneo es un espacio de exilio, de inmigración. El hambre no es tan violenta como en el pasado, pero ha dejado paso a sus secuelas: el marasmo económico, la elevada tasa de paro, los accidentes ecológicos, la guerra étnica, todos vectores del mismo efecto inhumano, todos fuente de desestabilización.
Estos factores están en el origen del desplazamiento masivo y con frecuencia incontrolado de hombres en una geografía perturbada por la Historia –antigua y moderna-, por las ideologías y los sistemas económicos. Así, se vuelve difícil hablar actualmente del porvenir del Mediterráneo sin vernos enfrentados a esta siniestra realidad.
El escenario actual es sombrío, casi apocalíptico, como ya constaté en 1993 en otra comunicación. Todavía hoy, me veo obligado, moral y humanamente, a denunciar:
• El fenómeno de los espaldas mojadas . • El fenómeno de las barcas de la muerte ( pateras )
La emigración ha cambiado de cara: se ha convertido en silenciosa y mortífera. Si la emigración fue, en el pasado, una prueba iniciática que acrecentaba el humanismo de la persona y le permitía pasar de un estado de indigencia a un estado de enriquecimiento, se ha convertido, actualmente, en una antecámara de la muerte, real o metafórica. La candidatura a la emigración es una candidatura a la muerte. Expulsado por las carencias y la sequía, arrojado en brazos de la aventura, el emigrante no lleva con él más que un rayo de esperanza y un asustado soplo de dignidad. Conozco los asuntos de la vida errante. Yo también he sido perseguido por niños y viejos, pero me fue dado aprender la lengua de mis perseguidores. Es verdad que intentaba entonces disimular mi acento para ocultar mi origen indeseable en una sociedad que despreciaba a los rifeños. Pero terminé por triunfar sobre esta lengua estructurada y poderosa, clara y extranjera. La sometí a mi ley. La vencí.
¿De qué triunfo se jacta el actual emigrante? ¿Sobre quién?
SUEÑOS ROTOS EN EL MAR
Asistimos actualmente a una pérdida de valores morales que provoca por todas partes un estallido de las sociedades que las han producido. La costa sur ha aceptado también la filosofía de “el tiempo es oro”. Intenta, también ella y por todos los medios, hacer suyas las ideas utilitaristas y la lógica cartesiana. Favorece a los grupos económicamente fuertes. Aparca a sus marginados en las zonas periféricas. Todo eso tiene como consecuencia que los jóvenes, hombres y mujeres, sueñen con otra tierra, con otra vida. Ocurre que son justamente los menos tocados por el virus del fracaso. Ocurre que, justo frente a ellos, en la punta de sus miradas, espejea una tierra más clemente, o así lo creen ellos, la de la ribera norte. La desean. La codician. La acarician. Desean, cueste lo que cueste, fundirse con ella.
Adelante, hacia la aniquilación.
El litoral español se alcanza desde Tánger en menos de una hora.
El transportista hace pagar caro este sueño a aquel que quiere ir a su encuentro. Millares de dirhams. Una suma con frecuencia difícilmente adquirida. Estos Ulises modernos no vuelven siempre de sus aventuras. Los dioses del Olimpo también han emigrado.
El abismo que separa los países ricos de los países pobres es más profundo que nunca. La sociedad de consumo, la opulencia de Occidente, el mito de la democracia, han operado una fascinación inigualable sobre los pobres del tercer mundo. En los países ex-comunistas, millares de personas tenían sus maletas ya hechas, aguardando una aparente esperanza, para venir a la Europa rica. En mi país, centenares de clandestinos intentan cada día atravesar el Estrecho, arriesgando sus vidas sobre pequeñas barcas. Obstinados en su búsqueda de la tierra prometida, provocan a la muerte. Italia conoce este problema. Europa actualmente asiste a este fenómeno con angustia. Ve su ciudadela asediada por todas partes y, para protegerse, intenta (quiere) transformar sus fronteras en una fortaleza inexpugnable.
La muralla de hierro se transforma en una muralla de arena. ¿Qué quiere la Europa opulenta si no salvaguardar su riqueza?
En el Mediterráneo la situación es esquizofrénica. Los países, divididos geográfica y psicológicamente por un modelo nórdico y materialista, buscan soluciones tecnológicas a problemas culturales y sociales, y con la intuición de que las soluciones no podrán ser más que intelectuales; adoptan estrategias inadecuadas. Pues la respuesta a todas nuestras cuestiones puede encontrarse en el pensamiento mediterráneo y orientalista de nuestros humanistas. La hazaña de Ulises puede servir de modelo. Este héroe que surca los mares, errando durante diez años en busca de la verdad, era un emigrante que Ítaca ve volver tranquilizado por la sabiduría y profundamente humanista gracias a su periplo.
Yo fui Ulises, en un momento de mi vida. ¿He dejado de serlo?
He recorrido un periplo como el suyo. Lo recorro aún. Mi espacio de aventura es un espacio escriptural. Mi madre es la escritura. Mis pruebas son de orden intelectual.
Recuerdo que mi madre me obligaba a hablar en rifeño y me prohibía hablar otra lengua que no fuese aquélla. Nacido en el Rif, yo debía continuar hablando la lengua de mi tierra, decía. La muerte liberó a mi hermano Abdelkader de esta guerra. A mis otros hermanos y hermanas, hijos e hijas del exilio, no les concernía esta batalla. Eran libres de utilizar la lengua de sus ancestros o la de su tierra natal.
Como ustedes saben sin duda, no supe leer y escribir hasta los veinte años. Aprender una lengua que no era la mía y poseerla fue una prueba, un desafío antes de ser una profesión. Aprendí el árabe clásico con los límites que se imponen a un autodidacta. Sin embargo, alcancé a enseñarlo en las escuelas primarias y secundarias. He podido escribir libros gracias a esta lengua. Solamente, a pesar de mis esfuerzos, a pesar de toda mi voluntad de expresarme en esta nueva lengua, una nostalgia silenciosa y no obstante viva me ata a la orilla de mi lengua materna y sólo se aplaca con su utilización. No soy más que un niño adoptivo en todas las lenguas que utilizo para hablar o para escribir, incluso la lengua del Profeta: no puede colmar el vacío que me ocasiona la ausencia de mi primera lengua, aquélla de la que fui desposeído.
En el exilio, cuando todas las lenguas valen, he hecho de la lengua árabe un instrumento para comunicarme con la sociedad en la que vivo. No me arrepiento de haber aprendido el árabe y de haber escrito en árabe todos mis libros. Diré más, me siento privilegiado frente a mis compatriotas que utilizan otras lenguas distintas a la de su sociedad de origen y que son tratados de ingratos y renegados a pesar de su genio.
No me digan que este juicio es anacrónico... La sociedad árabe posee un pensamiento atrofiado, y tenemos el ejemplo de este poeta bereber que escribe sus poemas en un francés sublime y que sin embargo ha soñado siempre con poder hacerlo en árabe. Reconocía que esta lengua era superior. Era el único que la recordaba tal como la había aprendido en la escuela coránica. Mohamed Kheireddine murió sin poder poseer esta lengua árabe, pura y grandiosa.
Entonces, ¿qué es la escritura? ¿Qué es la expresión?
Imaginad una lengua en hibernación. Imaginad un hombre que intenta usar esta lengua para expresarse. Tal es mi situación cara a esta lengua que me es extranjera.
Dicen que el que encuentra refugio en una lengua que no es la suya está mejor armado para dominarla. La perfecciona mejor que sus nativos. Este es el caso de Conrad, Beckett, Nadokov, Ionesco, Gibran Khalil Gibran...
¿Por qué? La única cosa que puedo afirmar es que la escritura tiene sus secretos, sus misterios que no penetramos impunemente: nos poseen y nos sentimos poseídos por ellos.
Actualmente, mi lengua es la que me permite escribir y el rifeño ha terminado por ser una nostalgia, la de un sueño.
Para el niño de la emigración, para el amante de la escritura, para el autodidacta que no ha cesado de sumergirse en la nostalgia de un sueño, el Mediterráneo es un mar, un periplo, un sueño iniciático, el espacio del Humanismo, el crisol de civilizaciones. Pero ninguna civilización es producto del azar. Es un largo proceso de humanización. No importa qué tribu puede poseer una cultura pero, ¿podemos hablar también de civilización? Los pueblos del Mediterráneo han vivido siempre en ciudades: Alejandría, Cartago, Atenas, Roma, Cádiz (Gades), Tánger... Ellos han forjado una civilización y es por ello por lo que estoy convencido de la fuerza de la percepción, de la capacidad intelectual que nosotros, mediterráneos, tenemos para hacer frente al peligro que amenaza nuestras riberas, nuestras culturas y nuestros hombres, si persistimos en querer seguir ciegamente el modelo nórdico.
El modelo nórdico, utilitarista y racionalista, es útil cuando se trata de organizar el trabajo o de optimizar el rendimiento; pero corresponde al Humanismo de las viejas culturas mediterráneas colmar ese modelo nórdico, insuflarle valores humanos.
Se me alcanza que, para sobrepasar el actual peligro, no hay que culpar ni a las religiones ni a las razas; después de todo, es el hombre quien interpreta los libros y es de sus actos de los que brota la ambigüedad. Es necesario volver a los fundamentos de las culturas, al humanismo que tuvo nacimiento en el Mediterráneo. Es el único modo de humanizar las sociedades de consumo.
Acaso algunas veces con poco se puede llegar a encontrar bastante...

FUENTE: http://www.alhucemaspress.com/index.php?option=com_content&view=article&id=161&Itemid=175

lunes, 23 de enero de 2012

Jardines secretos de Mogador



Alberto Ruy Sánchez un mejicano con el que descubrir los jardines del deseo, del asombro... un placer para los sentidos.
Recordaré con cierta nostalgia aquella lectura compartida en las arenas de Essaouira, batidas por los alisios...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Irán de la mano de una viajera ANA BRIONGOS


Negro sobre negro. Irán cuadernos de viaje.
ANA BRIONGOS
6ª edición


Desde su primera edición en 1996, Negro sobre negro se ha convertido en un libro de referencia para todas aquellas personas que se interesan por Irán.
En el 2000 Lonely Planet lo publicó en inglés con el título "Black on Black, Iran Revisited" y quedó finalista del premio británico Thomas Cook de literatura de viajes en 2001.
El título hace referencia al color del petróleo, del caviar y del chador de las mujeres sin embargo la autora nos muestra en este libro todos los colores de Irán, un país que conoce bien y ama.
Al iniciarse el siglo XXI, surgen con fuerza situaciones históricas que, desde nuestra visión occidental y con informaciones no siempre desinteresadas, creíamos propias de nuestro pasado más remoto. El islamismo es una de ellas, e Irán uno de los puntos de información alarmista.
Estos cuadernos de viaje de Ana M. Briongos por Irán veinte años después de su primera estancia, es, además de un ameno libro de viajes, un recorrido sentimental. El Irán que había dejado años atrás era un país cuyo mandatario, el Shah, pretendía occidentalizar. Años después tuvo lugar la Revolución Islámica. La autora recorrerá otra vez el país y nos explicará cómo es la vida hoy en la República Islámica de Irán para que podamos entender mejor cómo es este país siempre contradictorio y fascinante. Nos hablará de los americanos en Irán, de Mosadeq, del Caspio, del caviar, del opio, del Nowruz , de gastronomía, de la educación en madresés y universidades, nos contará la historia de un general del Shah, nos explicará qué pasa en Ghom y hablará de los shiítas y de Jomeini , tratará de las minorías: los armenios , los judios , los kurdos y entre todo ello iremos conociendo la emotiva historia real de Rave y de su nieta Bubu.





La cueva de Alí BabáIrán día a día


Nota: Este libro está desclasificado y pendiente de una nueva edición, si te interesa escríbeme y te diré dónde lo puedes encontrar. En librería Altaïr de Barcelona lo tienen y on line en Indikabooks





Segunda edición. Ana Mª Briongos en la primavera de 2001 decidió viajar a Irán e instalarse durante un tiempo en una tienda de alfombras del bazar de Isfahan para vivir de cerca el día a día de un país en lenta ebullición, que está encaminándose hacia el futuro sin perder la esencia de sus tradiciones. Buena conocedora del país donde llegó por primera vez en 1968, la autora vuelve a tomar el pulso a Irán viviendo entre las familias bazaríes más tradicionales.Cómodamente sentada entre exquisitas piezas de lana y seda, Ana supo apreciar los detalles insólitos de la vida cotidiana de un pueblo que crece a su manera, mezclando de una forma muy peculiar la tecnología más avanzada con la herencia de un pasado que impide a las mujeres enseñar los tobillos y quitarse el pañuelo en público. La curiosidad de la autora y su criterio a la hora de hacer buenas preguntas le permitieron entrar en la intimidad de las casas iraníes, saborear unos platos donde los granos de arroz cortejan las especias más refinadas, y sorprenderse ante las costumbres que regulan la higiene personal.





El Irán del reformista presidente Jatamí, visto desde una tienda de alfombras del bazar de Isfahan. Esta tienda es la cueva de las maravillas, la que esconde todos los tesoros y donde ocurren cosas insólitas. Desde ella la autora ha tomado día a día el pulso a Irán, un país en ebullición:Los jóvenes, las familias, las feministas islámicas, los nómadas bajtiarís, los iraníes en California, los raperos persas, las fundaciones paraestatales, los entresijos del bazar, y mucho más. Más allá del tópico y más acá de los prejuicios





Las dos primeras ediciones de bolsillo en holandés, de 4 mil y 10 mil ejemplares, se agotaron, y salió la 3ª edición con una tirada de 8 mil ejemplares. También se ha publicado en portugués, italiano, polaco y catalán














La piedra de la paciencia

La piedra de la paciencia
Atiq Rahimi
Traducido por:
Elena García-Aranda
Colección:
Nuevos Tiempos. 144.
ISBN: 978-84-9841-288-8
Edición:3ª, 2010
Encuadernación:Rústica con solapas
Páginas:120
Dimensiones:140 x 215
Tema:novela contemporánea - literatura extranjera
Idioma de publicación: Español
Idioma de traducción:Francés


SINOPSIS
En la mitología persa, sangue sabur, «la piedra de la paciencia», es una piedra mágica a la que uno le cuenta sus desgracias, sus sufrimientos, sus miserias, para confiarle todo lo que no nos atrevemos a revelar a los demás… La piedra escucha, absorbe como una esponja todas las palabras, todos los secretos, hasta que un buen día explota… Y ese día, uno queda liberado.En esta novela, localizada «en alguna parte de Afganistán, o en cualquier otro lugar», la piedra de lapaciencia es un hombre tendido en un colchón en el suelo, en estado vegetativo a causa de una bala alojada en la nuca. A su lado, su mujer reza por él, le atiende y le habla, mientras en las calles pasan los carros de combate y se suceden los disparos. No sabe si puede oírla, pero la mujer le reprocha haber consagrado su vida a la Guerra Santa, y le desvela, llena de rabia y desesperación, lo que nunca se atrevió a decirle: sus deseos, miedos y frustraciones, y sus secretos más ocultos. La piedra de la paciencia explotará…Escrita en un lenguaje bellísimo, poético y descarnado, La piedra de la paciencia, justamente galardonada en el 2008 con el prestigioso Premio Goncourt, es un grito contra la sinrazón de las guerras, el fanatismo y la opresión a las mujeres en cualquier parte del mundo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El hilo de Penélope



El hilo de Penélope

Fátima Mernissi

Traducción de J. H. Beutnagel.



Lumen. Barcelona, 2005.



256 páginas.





Felipe SAHAGÚN Publicado el 09/06/2005“



¿Por qué no escribes un libro para los españoles, como respuesta al premio [Príncipe de Asturias] que te han dado)?”, pregunta Hmidu a Fatima Mernissi. “Al cabo de dos semanas de reflexión, decidí escribir un libro sobre un Marruecos portentoso que me ha dejado [...] estupefacta, un país totalmente ignorado por las grandes agencias: el reino del civismo”.



Hmidu es el dueño de un puesto de pescado de Rabat al que la autora había acudido, como casi todos los domingos, el 11 de mayo de 2003. El hilo de Penélope, inspirado en el viaje de Orwell a Marrakech en el invierno de 1938, es ese libro, con el que pretende enseñarnos el Marruecos de hoy con un estilo ameno, sin la asfixia del lenguaje académico, pero sin renunciar a aportar datos pertinentes y referencias históricas sacadas de sus guías favoritos: los geógrafos árabes al-Bakri (siglo XI) y al-Adrisi (siglo XII), y los historiadores tunecino Ibn Jaldun (siglo XIV) y marroquí Hasan al-Wazan (León el Africano), nacido en el Marruecos del siglo XVI y vendido como esclavo al Papa.Su primera recomendación para iniciar el viaje que nos propone al Marruecos profundo -en el que habitan, según sus palabras, unos seres humanos nuevos llamados cosmocívicos (los hijos de Internet y de la televisión por satélite)- es que nos despojemos de seis estereotipos muy arraigados en los turistas occidentales: los cambios se producen más en el centro que en la periferia; Occidente es superior a Oriente; los licenciados generan más riqueza que los analfabetos; ser rico es tener dinero, y la biculturalidad de Marruecos (árabe y bereber) es una desventaja. Y un consejo final: no volváis a pronunciar la palabra bereber, cargada de xenofobia por derivarse de bárbaros. Sustituidla por amazig, que en la antigua lengua del norte de áfrica significa hombre libre.



En Penélope, la mujer que, sin dejar de tejer, logra salvar a Ulises de la fascinación de Calipso, Mernissi encuentra el modelo ideal de la mujer del siglo XXI que está transformando Marruecos. Como en sus libros anteriores mezcla la fábula, la leyenda, la historia, la filosofía, la sociología, el embrujo, la santería y la magia para demostrar que el satélite, Internet y un boom de asociaciones civiles están haciendo más por la democratización del país que todas las acciones del rey, del Gobierno y de los partidos políticos. Engancha, convence y emociona al lector porque, jugando siempre con los tiempos, entre la realidad y los sueños, deja que sus héroes y heroínas nos abran sus casas y sus almas. Atenta siempre a Radio Medina, la autora, licenciada en la Sorbona y doctorada en los EE.UU., teje la imagen de un Marruecos desconocido, en el que “da la impresión de estar viviendo en una nueva galaxia [...], donde el civismo está transformando profundamente las identidades culturales y las visiones del mundo” (pag. 190).









viernes, 16 de diciembre de 2011

Alberto Ruy Sánchez y Mogador

Essaouira, la ciudad del deseo

Essaouira,Essaouira, tiene musicalidad este nombre, nombra a la ciudad de los vientos y del deseo, nombrada como Mogador en los libros de un mejicano: Alberto Ruy Sánchez.
Fue en su libro Los jardines secretos de Mogador,( 2001)
cuando la vi por primera vez, y así comencé a explorar sus laberintos, de la mano de Jachicha, a través de la literatura de este escritor... leí sus obras anteriores, y esperé con ansiedad la última entrega en 2007: La mano en el fuego.
Recorrí sus callejuelas, sus murallas guiada por su voz... mientras alimentaba el deseo de despertarme en esa muralla, de recorrerla, de tocarla... desde el asombro.
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(Fragmento de Nueve veces el asombro)



DE LA APARICIÓN DE
MOGADOR


1. Dicen que Mogador no existe, que la llevamos dentro.



2. Pero otros dicen que sí existe y que, justamente, la llevamos dentro.



3. Otros, con apariencia de saber mucho más, lo cual ya crea cierta desconfianza, afirman que Mogador existe también sobre la costa Atlántica del norte de África, disfrazada sólo desde hace algunas décadas bajo un nombre al que algunos atribuyen poderes mágicos: Essaouira. Que se debe pronunciar muy rápido, como si las vocales casi no existieran en la palabra que suena sorpresiva: “SsueiRa”. Nombre veloz y silbante al que se dan tres significados: la bien trazada, la de las murallas pequeñas, la ciudad del deseo.



4. Sobre el primero, “la bien trazada”: se dice que el laberinto que dibujan sus calles es otra palabra mágica, perfecta pero inpronunciable por boca humana. Una palabra divina que sólo desde las alturas del cielo se lee y se entiende. Desde la tierra sólo se obedece, como al destino, a la atracción de los planetas o a los llamados de la carne.



5. Sobre el segundo significado de la palabra Essaouira hay que decir claramente que sus murallas no son pequeñas. Desde el desierto o desde el mar se ven como gigantes desafiando a las olas. Pero abrazan y aprietan con tanta firmeza y dulzura protectora a su ciudad que reducen y alivian las preocupaciones exageradas o las angustias de sus habitantes. Facilitan por tanto el goce. De ahí esta otra explicación escuchada con frecuencia: cuando se dice que sus murallas son pequeñas no se habla de su tamaño sino del afecto que se les tiene. Se está usando un diminutivo de cariño para nombrarlas.



6. Por muchas razones y sinrazones le dicen “la ciudad del deseo”. Porque fue inventada por marinos deseosos de un puerto. O por los que navegan el otro mar de Mogador, el de arena: los caravaneros que cruzan el Sahara deseando también lugar de arribo y temporal recogimiento. Así, de ambos modos estuvo dentro de todos los navegantes mucho antes de estar donde la vemos. Incluso actualmente, cada vez que alguien va hacia ella, en su larga travesía de agua o de arena, siempre la reinventa.



7. Dicen que antes de verla desde el mar, con sus murallas resplandecientes: picoteadas del brillo de la sal, uno la reconoce inmediatamente a flor de piel porque es una ciudad que nos toca. A veces con cierta brusquedad sobre todos los sentidos, pero casi siempre con su presencia firme pero delicada. El golpe de asombro pega luego tanto en los ojos como en el resto del cuerpo. No más y no menos fuerte por dentro que por fuera.



8. Dicen que al mirarla uno no puede evitar apasionarse por ella y de paso enamorarse con terrible fijeza de quien se tenga cerca. Que las parejas surgidas así nunca pelean ni pueden separarse. Descubrirla es un ritual compenetrante.



9. Pero otros dicen que sólo pueden verla, a lo lejos, quienes previamente estén terriblemente enamorados o al menos sientan que la urgencia de un deseo los desborda, los quema. Dicen que en una lengua muy antigua del desierto la palabra Mogador significa “lugar donde aparece el destino, donde se hace visible de pronto el sentido de la vida porque toma el cuerpo de un deseo ardiente”.





••• ••• •••



II

DE LA ESPIRAL

Y SUS CONSESUENCIAS


10. Tal vez quien lee esto contando los pasos de su mirada ya se habrá dado cuenta. Pero tal vez lo sabía de antemano: en Mogador nadie cuenta de diez en diez sino de nueve en nueve. Y aunque conocen el cero no lo ejercen con prisa, lo dejan pasar por delante en silencio. Les gusta el círculo incompleto, el que comienza de nuevo hacia adentro antes de cerrarse: la espiral, que es el dibujo original del arábigo nueve.



11. Dicen que la línea de la vida y el deseo crecen y avanzan aquí con más naturalidad en forma de espiral interminable, lenta, indecisa, siempre comenzando de nuevo. Y no se piensan de ninguna manera como la falsa cima escalable con la cual se les representa con frecuencia en otras ciudades y culturas. La cúspide única de poder y riqueza, el climax, el éxito ascendente, la fama mayor, no gozan de ningún prestigio en Mogador. Todo lo contrario: de quien vive el espejismo de haber ascendido se dice que “se cayó hacia arriba”.



12. Que cuando la gente de Mogador habla, también lo hace en forma de espiral y de esa manera se acerca o se aleja de lo que quiere decir, muy lentamente y dándole la vuelta. Que de la misma manera avanzan los mogadorianos hacia las cosas y por eso han trazado sus calles reproduciendo ese recorrido espiral que ya está en su naturaleza.



13. Que al centro de la espiral está la Plaza del Caracol, donde se entretejen y anudan definitivamente todas las historias, todos los destinos, todas las religiones, todas las virtudes y todos los defectos, todos los amores y todos los deseos. Todos esos hilos de vida viajan invisibles en el viento hacia la Plaza. Y a cada uno nos corresponde poco a poco irlos descifrando o por lo menos ir reconociendo los nuestros.



14. Y como prueba de la existencia enroscada de lo invisible en la Plaza del Caracol, corazón palpitante de Mogador, a ciertas horas reinan los remolinos.



15. Dicen que hasta en los procedimientos del comercio los habitantes de Mogador siguen esta regla concéntrica, no escrita, que todo lo vuelve lenta espiral. Y lo hacen también en la política, aparentemente indirecta y esquiva. Y hasta en las tácticas militares defensivas cuyo principio es aquí el de los castillos concéntricos.



16. Y por supuesto, en el amor de todo tipo reina la espiral. Nadie busca el orgasmo, esa otra desprestigiada cima, y por eso se le encuentra varias veces en cada viaje hacia un centro siempre lejano y, paradójicamente, siempre presente, alcanzado. Dicen que los mogadorianos hacen el amor pensando que recorren las calles de su ciudad. Y que nunca es igual su paseo concéntrico: siempre algo inusitado los sorprende. Es parte de la naturaleza de la espiral y del deseo.



17. Que este procedimiento espiral incluye el amor a sus dioses. A los que se llega penetrando moradas que encierran nuevas moradas. Hacia las cuales nunca se debe avanzar en línea recta: es inútil. Y que a los dioses y a los amantes de Mogador se llega de manera similar: consumiéndose lentamente en los anillos de su fuego.



18. Paradójicamente, tal vez por la redondez de la tierra, los mogadorianos son reconocidos como muy buenos, incluso notables navegantes. Saben que en este mundo lleno de agua y aire y fuego la línea más directa entre dos puntos sobre la tierra nunca es una recta.


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