jueves, 22 de diciembre de 2011

A las mujeres que luchan por un mundo sin violencia


Mujeres egipcias que claman contra la violencia en el Cairo.


A los y las acampadas en la plaza Tahrir.









"¡Libertad, libertad!". Las voces femeninas se han alzado hoy sobre las de los hombres, y acompañadas por ellos, en un grito que resuena contra los muros de hormigón que aíslan Tahrir del Parlamento del Ministerio del Interior y de los oídos de los soldados que aguardan pertrechados detrás.



Ya hay 14 muertos (muchos por disparos en la cabeza y el pecho) y más de 500 heridos en los últimos cinco días. Los militares, ayudados por la policía, esperan a que caiga la noche para empezar a intercambiar con los manifestantes piedras y bombas incendiarias. Los últimos tres días han intentado romper la sentada que día y noche sigue en Tahrir.
Sin embargo, eso no ha amedrentado al millar de mujeres que marcharon ayer hasta el último muro de hormigón levantado por los soldados egipcios que reprimen su protesta contra el gobierno militar. El pasado viernes la imagen de una mujer con velo a la que se había golpeado brutalmente y arrancado la ropa ocupó las portadas de los medios de todo el mundo. Hoy esa imagen, impresa en un cartel y con la leyenda "un Egipto sin dignidad es un Egipto sin vida", presidía la marcha de mujeres.
"Ella es un símbolo de lo que los militares hacen con los manifestantes y con las mujeres que acudimos a protestar", señala Dina, una piloto en paro que ha pasado el último mes acampando frente al Parlamento, hasta que la desalojaron "a golpes". "Me han insultado, me han dicho que me iban a violar y que si quería salvar la vida era mejor que me fuera casa", explica esta mujer de 27 años. "Que nosotras estemos aquí desmonta su treta para hacer creer a la gente que los que hay aquí son asesinos pagados por extranjeros".
También la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, cuyo Gobierno daba ayer un toque de atención a la Junta militar que gobierna Egipto condenando la violencia, se ha referido a la citada imagen: "Las mujeres que protestan han sido sometidas a abusos terribles. Hay periodistas que han sufrido agresiones sexuales, Y ahora, mujeres atacadas, desnudadas y golpeadas en la calle. Esta degradación sistemática de las mujeres egipcias deshonra la revolución, es una vergüenza para el Estado y sus uniformados y no es digna de un gran pueblo", señaló Clinton, en un discurso en la universidad de Georgetown, en Washington.
Ayer el mando militar emitió un comunicado en el que lamenta "la violencia contra las mujeres". Pero eso no convenció a las reunidas en Tahrir. "Las mujeres hemos sido parte de esta revolución desde el 25 de enero", argumenta Sheriin, una especialista en temas de igualdad. "Estar aquí es un gran paso. Debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para recordar que somos fuertes, que somos iguales y que no tenemos miedo". Un 83% de las egipcias y un 98% de las extranjeras que residen en Egipto sufren a diario algún tipo de acoso sexual. Para Sheriin, la mujer de la fotografía "es el símbolo de esa represión".
Desde el inicio de la última ola de protestas hace casi un mes, las agresiones a mujeres manifestantes se han repetido por parte de la policía militar, que ya las golpeaba o pisoteaba como al resto de participantes en las protestas. La bloguera y periodista Mona Eltahawy narró en la red social Twitter su retención de 12 horas en el Ministerio del Interior: "Me rodearon cinco o seis, me tocaron y pellizcaron los pechos y me agarraron los genitales. Perdí la cuenta de cuantas manos intentaron meterse en mis pantalones". Esa violencia sexual se emplea tanto contra hombres como mujeres, según el Centro Nadim de ayuda a víctimas de la violencia.
"Golpeadme, desnudadme, pero no veréis el miedo en mis ojos", grita junto a Sheriin una mujer madura con su hijo adolescente al lado. Más allá, un par de adolescentes exclaman: "Las egipcias hemos hablado, el mariscal
está bajo nuestro zapato". "Debemos luchar para conseguir nuestros derechos. No venimos como acompañantes, sino a dar nuestras vidas igual que ellos", clama Dina.
Egipto afronta hoy la última vuelta de la segunda ronda de las legislativas en un clima de tensión por la represión de los últimos días.

http://www.eldia.com.ar/edis/20111221/otra-tragica-jornada-enfrentamientos-egipto-elmundo15.htm




En India a las Gulabi Pink.

http://www.gulabigang.org/es/gulabiwhy-es.htmlç





Sampat Devi Pal, una campesina india de la Uttar Pradesh, fundó un gang de mujeres, Gulabi Gang, el Ejército de los Saris Rosas.
« Rosa, es el color de las mujeres. ¡ Y gang, para mostrar que no estamos sometidas! »Sampat Devi Pal.
Sampat Pal enrola a aquellas personas a quienes ayuda. Son varios millares, pobres y analfabetas. Se descubrieron fuerza y coraje siguiéndola. Se pelean por la dignidad, el respeto de los derechos de la gente humilde.
Las mujeres en saris rosas del Gulabi Gang, las pink saris, defienden los débiles contra los que abusan de su posición social. Corrigen a los maridos violentos, se interponen en caso de abandono de familia. Obligan a los policías para que registren las quejas de los humildes, combaten la corrupción.
¡Sampat Pal quiere hacer más! Quiere:
Enseñar a leer, escribir y contar a las mujeres de su gang.
Formarlas a la costura para que puedan ganarse la vida.
Sampat Pal nos pidió ayudarla: creamos la asociación sin ánimo de lucro
GULABI




A las mujeres mejicanas, las Patronas en que apoyan a los emigrantes de centroamérica que viajan en los trenes rumbo al norte, en busca de una vida mejor.
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/55261.html











Como ángeles de la guarda son consideradas las mujeres que a diario reparten comida a cientos de indocumentados que llegan de Centroamérica al sur de México. Aunque en nuestro país los migrantes prefieren Costa Rica desde hace varios años, todavía son centenares de nicaragüenses los que se benefician de estas señoras que han hecho de la solidaridad y el amor al prójimo, la razón de su vida.



Saltillo.- Cuando el ferrocarril pasaba por su pueblo, La Patrona, Veracruz, lleno de hombres pegados “como moscas” a los vagones, no sabía que llevaban una historia a cuestas; al conocerla, les ayudaron a tejer su sueños.
“Madre, dame comida. Madre, dame agüita”, les decían los hombres que viajaban colgados del tren y, sin saber más, comenzaron a prepararles comida. Primero empezaron haciendo 20 lonches y hoy entregan más de 100 ayudas.
Norma Romero es una de las fundadoras de Las Patronas, un grupo de mujeres veracruzanas que desde 1995 regala comida, agua y medicina a los migrantes, lanzándolas a los trenes, tres veces al día.
“Cuando pudimos platicar con ellos nos dijeron que ellos tenían que emigrar porque las oportunidades de trabajo en su país se estaban agotando y que debido a eso tenían que venir montados en el tren”, recuerda Norma Romero.
Nunca se imaginaron que esa pequeña contribución se iba a convertir en algo grande. “Nosotros nunca nos imaginamos que esto iba a crecer, el número de migrantes que hemos atendido es incalculable”, expresa.
El grupo inició con 25 mujeres, pero Norma recuerda que “comenzó la mala información, que dar de comer era un delito, que se iban a meter en problemas y provocó que muchas mujeres se fueran alejando, pero nosotros decidimos que no podíamos dejarlo”.
Actualmente cuentan con el apoyo de jóvenes de la Universidad Iberoamericana de Puebla, del Tecnológico de Monterrey, entre otras universidades y familias, Norma Romero, manifiesta que es gracias a ellos que la labor sigue.
“La ayuda que llega la traen los jóvenes, porque vamos a las universidades y los invitamos (…) Cuando vienen y ven la necesidad de los migrantes, es cuando dicen ‘tenemos que hacer algo’”.
En la pesadilla que hoy viven los migrantes cuando pasan por México, las Patronas son un oasis, además de compartir alimentos les brindan un poco de calor del hogar que abandonaron en busca de un vida mejor.
Las Patronas se unieron la semana pasada a la Campaña “Por el Derecho a Migrar sin Violencia” que lanzó la Diócesis de Saltillo y en la que participan más de 30 organismos nacionales e internaciones defensores de los derechos humanos
Son unos ángeles…
Hace 16 años nació el grupo de Las Patronas.
Bernarda Romero, se dice, inició con el movimiento.
Son entre 15 y 20 mujeres las que regalan comida a los ilegales que viajan de “mosca” en los trenes.
A diario, entre 200 y 400 indocumentados procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua tratan de cruzar diariamente a México para alcanzar luego Estados Unidos.

























¡¡ MUCHA FUERZA, CORAJE HERMANAS !!




















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